domingo, 26 de junio de 2011

De idas a medio hacer

Me voy una semana a Madrid. Sé que os será insufrible mi ausencia, podéis probar con drogas. Si veis que no funciona añadid alcohol. No sé, lo que se os vaya ocurriendo. Total, lo mismo luego aparezco mañana mismo a contar cualquier gilipollez que se me cruce. O no. Vete a saber. No sé quién seré allí, en la capital que algunas veces veía arrastrar mis botas volviendo de algún bar donde la música era alta, las cervezas baratas y los hombres fáciles. Yo ya no soy la que abría los ojos con más ganas de comerse el presente de las que era capaz de digerir. Está por aquí pero ya no tengo ganas de sacarla a pasear. Pero quién sabe, lo mismo se me cuela entre las rejas de alguna cárcel que me invente para la ocasión y me ponga mirando a Atocha sin ganas de volver. No lo creo porque sin irme ya ando pensando en la vuelta, es lo que pasa cuando sabes que tal y como huele esta ciudad es lo que quisieras estar oliendo el resto de tu vida.
Eso, que me voy, no os cuento la razón del viaje porque os reiríais. Bueno, vale, voy a hacer de peón de albañil. A que es sexy? Pantaloncito corto, gotas de pintura blanca por el cuerpo, camiseta de tirantes, sudor... mmm... yo ya me he puesto :s La historia es tan larga de contar que si la cuento no me iré. Yo que iba a desarmarme por dentro y mírame, desarmando una casa.
Por la noche no, por la noche no trabajo, las noches se las dejo al destino y a este corazón con ganas de latir. Veremos qué nos cuenta el futuro próximo.

La ciudad huele a tu camisa

1 comentario:

silvo dijo...

Peón de albañil con el uniforme que mencionas debe ser espectacular, parece que no esperas nada de este vuaje a Madrid pero no te cierras a ello,cuidado que esa actitud es la que nos da más sorpresas, un beso Nebroa