domingo, 19 de junio de 2011

Clarence Bigman Clemons

Se llamaba Clarence, aunque nunca nos oyó pronunciar su nombre de cerca. Nos oía desde el lado sur de los escenarios, cuando nos dejábamos la garganta llamándole después de oírle soplar a través del instrumento dorado habiendo convertido en música lo que sólo era viento. Estaba a la derecha del bruce, plantado tras el telón de hierro que nos separaba del cielo a los que fuimos a volar a los conciertos.
Se llamaban E Street Band. Para muchos es sólo música. Y luego estamos nosotros, esos para los que la música no es sólo 'tres canciones y cuatro aplausos cuando empieza el silencio'. Son conciertos y pasión, es entrega y admiración, es coger tu vida y llenarla de cientos de canciones que le ponen la banda sonora a tus huidas, al desaliento, a las fiestas, a los mejores instantes, a los peores, a los walkman mientras corres, a lo que suena cuando trabajas, a duchas frías en verano. Al dale voz que quiero cantarla contigo gritando, escucha esta estrofa y dime si no tiemblas, pon la siguiente que sabrás lo que es el paraíso, regálame una que ando triste, deja sonar esta que quiero reventarme por dentro... A eso que recurres cuando estás tan solo que nada ni nadie llena el desaliento.
Sólo los que alguna vez cogieron el coche, una madrugada de las frías, se calzaron las botas esas de recorrer vidas, se pusieron un pañuelo al cuello, y cogieron las llaves con rabia saliendo a recorrer un mundo lleno de hastío y desesperanza recorriendo kilómetros buscando la esperanza y los sueños, sólo esos que dejaron sonar el saxo de Jungleland llenando el pecho de aliento y vaciándolo de lamentos, sólo esos se preguntan hoy qué sentido tiene todo, dónde colocaremos los recuerdos, qué haremos con la nostalgia y cómo masticaremos la melancolía para poder digerirla esta jodida tarde de domingo.
Se llamaba Clarence, es el saxo de la banda que puso el universo a nuestros pies cuando, cansados, íbamos a ver un concierto para arrancarle algo de cielo a la vida, para ponerle melodías al mar y para encontrarnos en la carretera del trueno.
Allí, en la tierra prometida hoy están de enhorabuena.

Sonaría Jungleland si no fuese porque la música,
a veces,
también es capaz de matarme por dentro

21 comentarios:

Lenka dijo...

En cuanto me he enterado he pensado en ti, automáticamente.
Hoy el mundo es pelín más triste. Pero y lo que nos deja?

Besos.

I came dijo...

Gracias Ana

Pablo dijo...

Joder, Ana!!
Se me han erizado todos los pelos, hasta los del alma..
Si.. eso..

Nebroa dijo...

Lenka, sí. Lo que se queda, lo que ya no se borra, lo que sigue viviendo dentro, y en el coche, y en la radio, en los pies y en el alma. Es triste la muerte. Ya lo sé. Acostumbrados a orientarnos sólo hacia el lado vital, se nos olvida a menudo que tocamos a una. Nada más y nada menos...
Que gracias :)

Icame... A ti. Siempre, ya lo sabes.

Pablo... Eso. También.

El regalo de tu presencia dijo...

Me ha encantado este homenaje que le has hecho a este gran profesional que nos llenaba el alma de música.
Un beso.

silvo dijo...

Le he dedicado una entrada en "impreiones" era un genio, me gusta tu entrda, besos Nebroa

Nebroa dijo...

Regalo... Gracias a ti por llegar :)

silvo... Los conciertos serán parecidos?

Kate dijo...

He buscado tu comentario, porque hoy necesito que me comprendan. Porque ayuda “ha digerir la nostalgia” palabras como las tuyas. Gracias Ana.

Nebroa dijo...

Kate... Somos muchos los que nos entendemos. Lo mejor es que ha llegado ese momento en el que si no nos entienden, nos sigue dando igual

Kate dijo...

Si :) reconozco ese momento. Supongo que hoy tuve la necesidad de leer lo que siento, y sabía dónde lo encontraría. Lo de Jungeland, también lo dejo para otra ocasión.

bison dijo...

Cuando los músicos se van al otro lado y llegan las puertas del cielo, porque como todo el mundo sabe, los músicos de verdad siempre van al cielo. Como decía, cuando llegan a las puertas les sale a recibir, ¡cómo no!, una banda de músicos como él que le invitan a recordar, versionar y paladear los mejores hits de todos los tiempos. En aquel lugar hay mucha tradición musical

Nebroa dijo...

Kate... Abrazo de esos, de los nuestros

bison, hay algún lugar donde no haya música?

bison dijo...

Lo hay,Nebroa, pero mejor no ir por allí, y menos una princesa como vos. Yo tengo que ir por imperativos del guión. Así que mejor una noche de tormenta te cuento cómo son (UUUUUHHHHH)

Sese dijo...

Has conseguido expresar exactamente lo que siento ante esta trágica noticia. Ya desde que sufrió el derrame cerebral y la ausencia de noticias al respecto pensé lo peor.

Se nos van los referentes, de acuerdo que es sólo un famoso, pero para nosotros es algo más. Es imposible que el Big Man no fuera una buena persona.

A partir de ahora Jungleland y ese solo celestial será un poco, mejor un mucho, más especial.

Me he acordado de ese final del Thunder Road con Bruce con la Fender y Clarence con el saxo enfrentados a una punta y otra del escenario para fundirse en un abrazo al finalizar la canción. Y ese beso en la boca, jeje, (¿o era en Rosalita?)

Pero he pensado sobretodo, no sé por qué, en ese You're missing (por favor necesito confirmación, no recuerdo con exactitud) en el Palau Sant Jordi que hizo que Clarence llorará mientras Bruce y la E Street Band interpretaban el tema.

O el vídeo del Blood Brothers que celebrarán el aniversario de Clarence todos en el estudio: "tequila!!!!".

Tantos recuerdos. Y es que The Big Man es imposible que no fuera un GRAN HOMBRE.

Se nos ha ido Clarence y se nos ha ido la E Street Band ¿aunque eso, de momento, sea secundario?

Nos queda su recuerdo y su música

Gracias por todo BIG MAN

Sese dijo...

obviamente el último interrogante sobre, pretendía poner la frase entre paréntesis.

Nebroa dijo...

Sese, ahora no recuerdo si fue You're missing... Mi memoria no funciona del todo bien. Lo que sí creo es que el encuentro es en Rosalita... Sabes? llevo varios días sin escuchar al bruce, a veces tengo remolinos dentro y necesito calma fuera. A veces la música del bruce no me calma, más bien acelera todo lo que llevo dentro. Siento tal desequilibrio que no puedo escucharla. Pocos lo entienden... pero quien lo entiende es porque lo siente igual... Así pues no puedo poner el concierto del palau sant jordi para comprobar si es esa u otra canción, ni puedo dejar que suene Jungleland tampoco. Mañana quizá (mañana es dentro de una semana... claro)

Sese dijo...

Hay momentos en que el cuerpo te pide una dosis de Springsteen; con la desaparición de Clarence me ha sucedido eso. Ha sido como compartir con una amigo lo que siento ahora, y los sentimientos que ha desencadenado tan trágica noticia, y necesitaba compartirlo con ese amigo que es Springsteen, la música de Springsteen. Vuelve a ser la banda sonora de mi vida. Y he conseguido sentir lo que necesitaba en este momento.

Así que cuando lo necesites seguro que estará esa amiga que es la música de Bruce para ofrecerte su hombro, para comprenderte y ese saxo que cada vez que suene será como una caricia en el pelo, como un abrazo que te hará sentir mejor.

Y todo ello te ayudará, de nuevo a seguir mirando adelante con fuerzas renovadas, eso significa Bruce para nosotros.

(me he hartado de Jungleland, de Thunder Road, de Racing in the street, de blood brothers, de If I should fall behind, de secret garden y muchas más que seguro que sabes cuáles son)

PazzaP dijo...

Disculpad que lo ignore, Sese y Nebroa, pero no sigo a Bruce, jaja.. Es que la perfección no es posible aquí, ya sabéis...

La cosa es que creía entender los motivos de Nebroa para no elegir, ahora, la música de Bruce, pero tus palabras Sese me confunden, y ahora ya no sé si de verdad Bruce ayuda o no a seguir mirando adelante con fuerzas renovadas...

Nebroa dijo...

Por mi parte paz, Bruce ayuda a seguir hacia delante, claro. Siempre. Yo sé que cuando pasen unos días
el sonará de nuevo, por aquí dentro, para moverme y promoverme los pasos. Ahora lo que ocurre es que a esta mente y a esta piel sensible lo que resuena dentro son los recuerdos, el pasado, el final de una etapa. Son muchos momentos de esos vividos que no volverán. Vendrán otros, ya lo sé, quizá hasta mejores, por qué no? Pero las canciones, ahora, lo que mueven en mí no son las ganas. No es una visita al futuro, no es un aliento para el presente. Enlazarían con el ayer y con lo que no vendrá. Por eso lo dejo estar, hasta los próximos días...
Hay quienes encuentran en este mismo día esas cosas que a mí me llegarán dentro de una semana. Hay quien ya conecta con las ganas, con el futuro, con el aliento...

Y sí, el Bruce también sirve, si quieres, para mirar lo oscuro de ti, para revolcarte en el barro, para llorar. Y para todo lo contrario...

PazzaP dijo...

Durante mucho tiempo usé las canciones, los libros y las películas para conectarme con mi tristeza a la que era una gran adicta.

No me daba cuenta del modo cómo actualizaba precisamente aquellos estados de los que más deseaba liberarme.

Como sabes, un poco de vino con las comidas es sano, mas no para un alcohólico siempre presto a engancharse...

Nebroa dijo...

Bienvenida al club de las que se dieron cuenta que emborracharnos a base de bien sólo nos nubla más la vista. Lo de bienvenida es un decir, que ya sé que la que me recibió en el club fuiste tú!
A veces la música y las pelis, los libros y algunas conversaciones hacen precisamente eso, hundirnos más. Y no las rechazo, en su justa medida. Bruce tiene canciones que me han hecho llorar tantísimo como lo necesitaba. Y así estuvo bien.
Otras veces fomentó la chispa y las ganas de vivir. Y así estuvo bien.
La música, lo he dicho alguna vez, tiene el poder de estirar el estado anímico que poseas en ese momento. La música no suele promover un estado por sí misma, yo la busco para que esté en consonancia con el mío...
Por otro lado, en los últimos meses, en los que los terremotos internos eran bestiales, sin quererlo ni pretenderlo, me vi escuchando clásica, relajante y melodíca. Precisamente para equilibrarme...
En fin, que hay de todo