miércoles, 25 de mayo de 2011

Sembrar el calor en el centro de tu nuca,
ponerte a volar el pelo,
que los racimos se expandan,
que me nutras los pies y los tobillos.
El cuello, los ojos, la frente,
el lugar sagrado en el que quiero vivir.
Y mezclar tu territorio con el mío,
formar ríos y desgastarnos la tierra.
Crecer, poner mis raíces en tu volcán
mientras te crecen antenas en mi sombrero.
Uno y uno sumando uno y uno
para alcanzar otro número que aun no existe.
Eso, y eso y lo otro, lo que crees y lo que nos inventaremos.
No somos normales, ni somos los mismos,
un par de dos nacidos al conocernos.
Y así día tras día, sin olvidar que este amor,
el día que se instaló en mi falda,
venía con nombre en la solapa.
El tuyo, hoy. Ahora.

2 comentarios:

Toni Barnils dijo...

No se que decir, la verdad, copiaría tus versos aquí mismo para no olvidarlos nunca...precioso.

Besos

Nebroa dijo...

Que sepas que es un placer saber que los sientes. Así, dentro, del mismo sitio del que han salido