miércoles, 25 de mayo de 2011

Pensaba en la educación. Pensaba en el estilo arcaico mediante el cual transmitimos conocimientos a los más pequeños. En el ir y venir de conceptos que, memorizados, servirán para aprobar un examen esbozado por no se sabe quién. Esto te digo, esto es lo que te cuento, esto es lo que pasó, apréndelo. Para qué? No lo sé, en cualquier caso no te cuestiones por qué la historia fue así, no te preguntes qué otras cosas podrían haberse hecho, que no se te ocurra reflexionar acerca de un mejor modo de hacer las cosas. Te daré sólo una de las opiniones, una parte, un punto de vista. Éste y sólo éste es el que debes memorizar para el examen del miércoles.
Pensaba en la educación. En el proceso repetitivo que no deja libres a las mentes, ni a los cuerpos. Lo que está bien, lo que está mal. No hay más.
Y me pregunto, si hay cosas que se pueden mejorar, si todos en el fondo sabemos que podríamos crecer como masa, como bloque, como sociedad, por qué seguimos haciendo lo mismo. Por qué formamos una y otra vez mentes cuadriculadas a imagen y semejanza de quién fuimos.
Pa'mí que nos falta reflexionar. Claro que... para reflexionar como bloque, deberíamos empezar por nosotros mismos. Y uy, qué trabajo cuesta.

2 comentarios:

Isa dijo...

¿Sabes cuál ha sido el mejor profesor que he tenido en mi vida? El de historia que el primer día de clase dijo "no os creáis todo lo que os diga, reflexionad, buscad vuestra propia opinión". Hacen falta más profes como él ;)

Nebroa dijo...

Me encanta! Sí, sin duda, hacen falta más profesores como él, más vocación. Más entrega hacia un trabajo del que depende en gran parte lo que seremos mañana, como personas primera y como sociedad después.
Y no escoger los trabajos por el dinero, por las vacaciones, por los puentes, escogerlo porque sí, con conciencia, con ganas, con la integridad del que hace una gran labor para la humanidad...
Al final Isa, lo curioso es que los profesores que se nos quedan clavados cuando somos mayores, en el recuerdo, son precisamente esos, los que lo fueron por vocación... Y qué poquitos hay, no?