domingo, 10 de abril de 2011

Aceptar. Mira qué fácil. Ya lo he dicho. Aceptar. Qué fácil palabra, eh? se mueve la boca con forma de a, luego te tocas los dientes con la lengua, montas una e, explotas con la pe... y bla bla bla. Aceptar. Ya podría ser todo tan fácil como pronunciar. Qué lista soy.


5 comentarios:

Lenka dijo...

Pero es un paso. Luego toca saborearla, repetirla como un mantra y puede llegar a ser una buena palabra, incluso una de las favoritas. Un lema. Muy útil en según qué casos. Y de ahí a creérsela es otro pasito. Y ya sabes cómo va esto. Un pie delante de otro.
;)

rockdelgo dijo...

piensa que habrá otros para los que sea más difícil pronunciarla que interiorizarla, hay pa' to' porque cada uno es como es.

Nebroa dijo...

Incluso de las favoritas... Sí, como bien dices lenka, la base para evitar altercados internos. Pero cuántas cosas hay que solucionar primero para poder llegar a ella, eh? Poz zí, un huevo. Pero va, en eso estoy, hasta tatuármela.

Rockero, que sepas que me ha encantado ese punto de vista. Me pone las pilas, sí.

Sese dijo...

Es que a veces ni pronunciarla es fácil a ver, probaremos "acetar". Vaya pues no. Probaremos con un sinónimo, a ver, "ammitir" vaya pues tampoco.

Tendré que ser rebelde, pues

Nebroa dijo...

jajaj Sese, vale, la rebeldía no es mala! Díselo a los rockeros! jajaj... El problema es cuando ser rebelde acaba con tus fuerzas, tu camino, tu realidad, tu origen y tu rumbo. De qué me sirve rebelarme ante una situación que no puedo cambiar? Para rabiar por las noches?
Así pues la rebeldía, por muy poética que suene, a veces no me funciona. Y prefiero ser "cumplidora de realidades que no controlo"