viernes, 4 de marzo de 2011

Esas noches sin luna

Anoche quisimos izar banderas que nunca llegaron a subirnos al cielo, vagamos tras sueños pequeños, de esos que de nada sirven y nada traen, pero que en un pequeño rinconcito del bolsillo le ponen aliento a una madrugada de jueves oscura, con botella de cerveza sin etiqueta porque se la has arrancado con las uñas aburrida de mirar a quien no te mira. Un beso, buscar un beso que sepa mejor que el único cuello que te deja lamerle las curvas, sí, así de triste, el de la misma cerveza a la que le quitas la ropa para que te acompañe en la soledad del sofá de la esquina de ese bar tan lejano. Y bebimos, y bailamos, y reímos, tanto que aun me duelen los párpados. Y paseamos, deambulamos y nos escondimos del frío, aunque ambas supiéramos que el frío, a veces, alquila tu bolso para quedarse a vivir contigo. Ni miradas, ni encuentros, ni palabras. Camas sí, pero vacías. Sueño sí, pero del otro. Soledad también. Y la extraña sensación punzante de andar buscando vida en las vidas de otros y encontrar entierros sin muerto, sin tumba, sin llantos... Pero que siguen siendo entierros


5 comentarios:

Arena dijo...

definitivamente amo tu blog!!!!

Minuet dijo...

buenísimo..tanto que no tengo palabras...buff, genial

Nebroa dijo...

Arena... jajaj... vente a vivir aquí!! Gracias!

Minu... A veces escribes cosas que, de repente, te encantan. Lo escribí, estaba llena de sensibilidad el viernes por la mañana y salió eso. Tiene un aire triste que me envuelve, he venido a leerme varias veces. Me sigue gustando. Un día me gustaría escribir algo que me envuelva del mismo modo pero que diga otras verdades más alegres...

mi dijo...

Si sigo leyendo esta entrada creo que acabaré aprendiéndomela de memoria.
No tardes en volver, que te echo de menos.

Nebroa dijo...

mi... Te quiero tanto... Nada, que yo también he releído la entrada muchas veces, quizá por certera y por esa sensación de las que están a punto de ahogarse (aunque nunca se ahogarán) que gusta de regodearse en los charcos llenos de barro cuando las cosas van regumal. La leo, y nos sirve para muchas noches. Eso es lo malo, por ahora, porque sigo convencida de que un día, no muy lejano, las miradas de otros serán las que nos busquen, las cervezas las que nos vistan y sólo lo que nosotras queramos y elijamos, lo que nos desnudará. Así de claro y así de directo. Que no? Apostamos?
Te quiero... Todo el rato.