viernes, 11 de marzo de 2011

Aquí mismo lo suelto

Bueno, ya sé que lo sabes, o lo intuyes, incluso sé que tal vez ni siquiera hayas pensado en esto con más frecuencia de la que yo misma querría... Me gustas. Ya sé que no es un tesoro escondido, no es un tesoro porque no lo buscas, ni estaba tan escondido, quizá no había deletreado los términos hasta ahora, pero es fácil saber lo que me habita con sólo observarme medio rato de este invierno.
No sé por qué me gustas, ni sé por qué ando buscándote. Quizá es porque no te tengo. Quizá es porque tocas la guitarra. O mis prisas. O las ganas de que me quieran. No eres la mejor persona que he conocido. Y hay demasiadas cosas en ti que no admiraré nunca. Pero pregúntale a eso que no sabe de razones ni lógica, por qué me veo mirando el móvil, aun, ahora, cuando han pasado más de veintinosécuántos días que no enumeras mi número en tus dedos ninguna de las noches que nos visitan. Sé que tú no me buscas, que no me acercas y que ya no te intrigo. A mí me pasa lo contrario. Y como es el día de las verdades verdaderas, aquí me tienes, perdida en un blog que no conoces, diciendo una gilipollez que, conscientemente, sé que pasará a ser olvido en poco tiempo.

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