miércoles, 9 de febrero de 2011

A veces basta con saber exactamente lo que quieres para que la vida aleje aquello que nada tiene que ver con tu deseo. Y así fue. Y es. Que van desapareciendo los que no encajan en el maravilloso mundo que he creado para mí y en el que viviré mañana. O esta misma tarde.

3 comentarios:

O_O dijo...

que gran verdad...

Minuet dijo...

Vaya, parece que andamos las dos de limpieza de nuestro mundo... me gusta

Muachhhh

Nebroa dijo...

Hoy me parece verdad, otras veces cuesta entenderlo. Como cuando sólo me aparecen objetos no identificados que no encajan en la realidad que quiero. Así, de repente, cuesta entenderlo. Luego me doy cuenta de que quizá, lo que volví a hacer, fue prestar atención a aquello que no quiero, en vez de a lo que contrario.


Minu... cuesta. Pero con firmeza, como casi todo, funciona. Y cuesta acostumbrarse a las novedades, porque a veces sólo vienen envueltas de 'nada'. Y así te quedas, que al vaciar sólo quedan huecos enormes y gigantes que asustan. Pero supongo que es la única manera de abrir ventanas y dejar que el aire vuelva a entrar.