sábado, 26 de febrero de 2011

Uh! Susto!

En fila india los fantasmas por favor, los nocturnos digo, los que aparecéis cuando el sol dice de darse la vuelta.
Ar! Voz de mando. Quietos! Voz de deseo.
Y ahora que andáis colocados uno detrás de otro, ahora, quizá, sólo quizá, os haga algo de caso.

Y todos se dieron la vuelta esquivándome, porque al mirarlos se derretían, y las cadenas se soltaban, las sábanas desaparecían y el miedo dejó de ser un gran bloque de hielo para fundirse entre mis pensamientos. No son tan fuertes, ni tan altos, ni tan fieros. Son sólo ideas. Y mucho miedo mezclado con acero, y ladran y asustan, pero no son tantos ni tan grandes. Al final sólo quedamos un par de ellos y yo, y los acurruqué entre las mantas y nos fuimos a dormir. Respirándonos. Que ellos no tienen vida sin mí y yo estoy más viva con ellos. Si no existieran no sabría dónde está mi bien ni dónde colocar mis males.

4 comentarios:

Lenka dijo...

Porque ellos son tan grandes como tú los hagas, y tan fieros como tú los creas. En lo oscuro parecen cientos, pero si enciendes la luz resulta que sólo hay un par. Lo demás eran sombras que te confundían. Y sí, parece que vienen a asustar, cuando realmente no son mala gente. Sólo son letreritos de neón, marcapáginas, conos naranjas. Hola, Nebroa, qué piensas? De nuevo con nubarrones? Recuerda que esto es lo que no quieres!

Así que, claro, por qué cabrearse con ellos, o temerles, o lanzarles las zapatillas a la cabeza? Puedes saludarles, y hasta acunarles en tu cama. Puedes espantarles de un manotazo si no tienes ganas de verles hoy. O sentarte con ellos a charlar y comprobar cómo han menguado. Porque no son malos tipos. Están ahí para recordarte ciertas cosas, pero no para mal. No por joder. No te hacen burla desde las esquinas. Fíjate si son majos que están ahí, sobre todo, para, de vez en cuando, demostrarte que se van achicando, que ya casi han desaparecido del todo. Un día no te harán falta y se irán de puntillas para no molestar. Tiempo después te dirás: "se han ido!" Ya ves. Y no piden nada a cambio, ni te reprochan, ni te montan escenitas. Se van muy discretos tras haber hecho su trabajo.

Buenos amigos, los fantasmas.
Lo demás es todo mala fama. Calumnias.

;)

Nebroa dijo...

Totalmente de acuerdo, como ves. Ellos, los fantasmas que parecían hambrientos, contra los que luchaba a menudo armada de capa, espada, látigo y otras armas. Joder, lo pequeñita que me sentía cuando los veía llegar...
Ahora? ahora, tras un trabajo firme y de decisión profunda, vienen de vez en cuando aun, como dices, y los miro, los escucho, los veo, los 'aguanto'. Me dicen cosas, los deshago, hablamos, nos convencemos, me dicen y yo les cuento. Y son pequeños, más pequeños que antes porque yo no les doy rienda, ni cabida, ni les abro un desierto inmenso donde ir acampando. Antes lo hacía, y parecían tantos que prefería ocuparme de mil cosas antes de entrar en ese desierto. Trabajo, juergas, salir, no parar, subir, bajar... Ahora hago todo eso pero no me olvido de investigarlos cuando llegan. Y sí, somos amigos. Y sí, ellos saben quién lleva la batuta. Y sí... Un día ni siquiera vendrán.
Lenka. Gracias, una vez más. Y muchas.

PazzaP dijo...

Mare meua, qué inmenso todo lo de aquí...

Hasta parece que se respira más ancho...

Nebroa dijo...

Es que Lenka tiene unos pulmones del tamaño de Europa! :)
Guapa tú!