martes, 8 de febrero de 2011

Ni siquiera puedo inventarme el escenario, ni hablar de panteras en celo como antes lo hacía. Ni voy mojándome la lengua en una boca imaginaria. He perdido el rumbo que me llevaba a ese lugar donde yo creaba y otros fantasmas invisibles dejaban de llorar. Ni camas. Ni suelo. Ni pasillo mirando al mar, ni balcones llenos contigo. Quizá la esperanza, hambrienta y exageradamente insaciable, optó por irse a otra parte.

6 comentarios:

silvo dijo...

Está ahí ya regresará es parte del equilibrio necesario para continuar y superar dificultades, besos

Minuet dijo...

Espera, la esperanza siempre vuelve.. Hoy estás como enfadada AMIGA, yo estuve así la semana pasada... sabes donde estoy, así que, si me necesitas, pásate por mi garito...

Bsos

Li..* dijo...

Bueno, entonces seguro que volverá, siempre vuelve. :)

J. G. dijo...

breve y bueno

Ausencia Silenciosa dijo...

¡Ay, dile que vuelta! Creo que sin ella, no podemos vivir...

Nebroa dijo...

Lo sé, siempre vuelve. Es imposible vivir en su ausencia. Sobrevives, pero poco más. Y yo ya decidí que no quiero eso.
Gracias y esas cosas que se dicen...