domingo, 6 de febrero de 2011

Me he cortado. No soy muy lista y al cambiar el agua del pez, la super pecera de los chinos de siete con cincuenta ha cedido a mis impulsos. Me he asustado, porque como soy muy pequeñita, la sangre me parece una de las cosas más escandalosas del mundo, y he llegado a pensar que si bien no moriría desangrada, las manchas en los muebles, la ropa y el suelo no saldrían nunca. Y me he puesto a temblar, porque estaba sola en casa y de repente he pensado que si yo no puedo conducir, nadie puede llevarme al sitio ese donde curan. Os prometo que parecía gilipollas. El resto de los días lo soy, pero hace un rato lo parecía. Total, qué más da un dedo menos. En fin, que me han puesto puntos de esos de pegamento, de los del hilo negro no, porque el lugar escogido por el trocito de pecera está como escondido entre dos dedos y ahí no hay quién meta la aguja sin el riesgo de que aquello ni cicatrice, ni pegue, ni junte y se quede la herida como los labios de carmen de mairena. Total, que soy una quejica. Y me duele. Y aprovecho para solicitar cuidados intensivos. Cómo tenéis la tarde?

7 comentarios:

Nebroa dijo...

jaja vale valeeee! ya me cuido yo sola!

Cerocero dijo...

Auuuuux! me ha dolio a mi!!
pero Ne, creo que has aprovechado ese pequeño percance para solicitar mimos!! que pillinaa!

Lenka dijo...

Pero nena, es que pretendes que nos tomemos esa "tragedia" en serio??? Déjame que me ponga chula un poco:

Hace como dos años el Trasto estaba en el turno de noche y se me ocurrió preparar masa de tortitas para dejarla hecha, freírla a las seis menos cuarto de la mañana y desayunar juntos (sabía que me pasaría la noche viendo pelis, así que no hacía falta ni madrugar). Total, que por primera vez en mi perra vida cometí el error de enchufar primero la batidora y montarla después. No sé en qué coño pensaba. Cuando estaba colocando las cuchillas, mi mano derecha tropezó con el botón. O sea, que me batí literalmente la mano izquierda.

Noté un golpe tremendo, solté todo, cerré la mano y la metí sin mirar bajo el grifo. No quería abrir la mano, no quería ver el desatre por si me ponía nerviosa (estaba sola en casa, recién llegada a un barrio que no conocía, no tengo carnet ni coche, eran las 22,45 de la noche, no conocía a nadie del vecindario...)
Aun con la mano cerrada vi que salía sangre de entre mis dedos y caía en goterones por el suelo. Y pensé: oooops. Es serio. Esto será de ponerle puntos.

Agarré como dos metros de rollo de cocina, me envolví la mano bien apretá, me puse las botas (sin podérmelas atar, claro!!), cogí el móvil, las llaves y la tarjeta del médico y salí escaleras abajo caminando como un pato, con los cordones arrastrando. Me asomé al centro de salud y vi que estaba cerrado. No sabía qué centro de urgencias me tocaba. Llegaron unos vecinos al portal y me vieron allí, con aquellas pintas. Les expliqué qué me había pasado, y les dije que iba a llamar a un taxi pa ir al hospital. El señor dijo que ni hablar, que me llevaba él a un ambulatorio. Fale, mu amable.

Me subí con él a su furgo y la mano empezó a doleeeeeer. Yo hablaba y hablaba, del barrio, de las tortitas, de todo. Llamé a mi madre pa que fuera hacia el ambulatorio, porque oyes, no iba a pedirle al pobre hombre que me esperara y luego me llevara a casa! "Naaaaah, mamá, no ha sido naaaaaah". (Mi madre, de los nervios, abolló el coche contra una columna, la pobre).

Llegué al centro de salud, le di las gracias al paisano, entré con aquellas pintas de mendiga y una simpática médica igualica a la jefa de House me atendió. No quise ver nada todavía, abrí la mano con los ojos cerraos, me dejé poner los primeros puntos de mi vida (doloooooor!) mientras les explicaba lo de las tortitas a ellas también (yo es que soy muy chula y no quiero que nadie me oiga quejarme) y luego me volví pa casa con mi mami.

Una vez cosida ya osé mirarme la mano. Qué fuerrrrte! Todos los cortes en zigzag, colega, menudo lío pa coser aquello!!!! XD
Y cómo estaba mi cocina... como en la matanza del gorrino. Cualquiera diría que me había cortado la mano de cuajo. Sí, la sangre es muuuy escandalosa.

Si hay algo que me gusta de mí misma (herencia de mis padres, está claro) es que reacciono con una calma pasmosa ante los accidentes y el dolor físico. No se me altera el pulso, no grito, no me mareo, ni siquiera subo el tono de voz. Es una suerte tremenda, la verdad, porque te permite actuar con tranquilidad e ir pensando qué hacer.

Otro día te cuento cómo me sanjaron anteayer noche el dedo gordo del pie, que tiene la uña malita. O mi operación de ojos, con aquel olor a hueso quemao. O cuando de pequeña metí el pie entre los radios de una bici y se me puso negro. XD XD XD

(Cuando sea vieja, seré la reina de la sala de espera del médico!!!!)

Mejórate... nenaza!!!!!!
;)

Nebroa dijo...

Cero, así fue! De todas todas! pero, para variar, tuve que cuidarme yo mismamente... Oye, le he cogido tal gustillo que lo mismo me da por no querer que nadie me cuide! :s


Lenka! jajaja No dudaba de tu capacidad de raciocinio! De templanza y sobriedad! Yo soy más niña... Para lo mío digo. Cuando ocurre algo fuera, ajeno, externo, entonce sí tengo esa calma de la que hablas. En mí, ahí ahí, fui yo la que relajó a mi madre cuando llegó, pero no dejaba de temblar, así que fifty fifty o algo d'eso, no?
Fíjate que mientras te leía me he mareado y todo jajaja... La sangre, en fin, la sangre y yo no nos llevamos excesivamente bien!
Lo de la uña me ha matao... es que me pasa algo parecido ahí abajo y... No sé qué hacer con mi pieee!
Me gusta saber que reaccionas así a las situaciones 'extremas'... cuando te pongas de parto serás la que ponga el punto de normalidad en el asunto! seguro!!

Lenka dijo...

Cada vez que oso decir que querría un parto sin epidural, me toman por loca. No entiendo muy bien ese pánico al dolor. El dolor se pasa. Máxime un dolor como ese. Si no se pasara, qué habría sido de mi abuela, que parió once veces?

Claro que yo me asusto, claro que me impresiono con ciertas cosas, claro que la sangre da yuyu. Y el dolor duele, jajaja. Pero no es tan difícil manejarlo, en serio. Se trata de respirar normalmente, usar cualquier cosa a mano para detener el fregao y, sobre todo, NO MIRAR. No mirar qué te has hecho. Porque si es algo gordo lo notas perfectamente, así que ya sabes que necesitas un médico. Que mire él, tú pasa, jajaja.

Y todo lo demás da igual. No importa cómo se quede la casa, ya se arreglará luego. Qué más da si se quedan las luces encendidas, o la lavadora puesta? Ya parará sola. No es importante. Valoras enseguida qué es prescindible y qué es urgente. Mejor no conducir aunque tengas la opción, imagina que te mareas. Pues, como estás sola, avisa a alguien que viva cerca para no esperar mucho. O llama a un taxi. O a un vecino (como yo vivo en el quinto pino no quedó otra, esperar media hora no me apetecía mucho, mejor ir adelantando). Y sólo necesitas llaves y móvil. Como si tienes que irte en bata y zapatillas, no importa para nada.

Yo me iba diciendo lo que tenía que hacer y así tenía el coco ocupado. Es que, si el asunto te pilla sola, no puedes entrar en pánico. Y una cosa que tengo comprobada es que los nervios acentúan el dolor. En serio que sí. Las últimas veces que he tenido percances de esos me ha sorprendido comprobar que no soltaba ni un grito ni una lagrimita. Es curioso, pero contenerse ta da fuerzas. Al menos a mí. XD

Espero que lo tuyo vaya bien. Y espero que no tengas más sustos. Pero si tienes alguno, intenta la técnica del "soy un junco, todo me resbala". De verdad que funciona!!!
;)

I came dijo...

sinceramente...creo que es el mejor "post " de todo tu blog , jajaj

Lenka dijo...

(Desde luego cómico es un rato!!!)
XD