viernes, 25 de febrero de 2011

Las despedidas son para el verano

Me acaba de decir adiós. Un cuerpo que me habitó, una mente que me escuchó, unas manos que me hicieron dibujar, unos ojos que merodeaban el lugar donde guardo las amistades. Me ha dicho adiós por ser como soy. Sin más. Tal cual. Ahora ya no soy lo que él quería que fuera. Ahora no le gusta lo que hago. Cómo lo hago. No le gusta esta nueva lealtad a mí misma. No le gusta lo que he descubierto en mí. Él quería que siguiese siendo aquella, la otra. Dice que he perdido los valores que me encuadraban en el estanque estancado de aguas malolientes. A él no se lo parecían. No le gustan mis pasos, ni mi actual felicidad que tilda de superficial y falsa. Puedo seguir poniéndole palabras a los hechos, o puedo irme directa a las conclusiones.
A veces, cuando creces, hay bocas que no lo hacen contigo. Bocas que uno sí quiere que le sigan contando palabras. Y deciden marcharse. Y te lo cuentan de esa manera cruel que se pasea por la yugular para desangrarla. Y me desangro. Un poco. Y lloro sin llorar. Y es tan triste como esas otras cosas tristes que no dejan de pasar. Es jodido. O simplemente es.
No soy un ejemplo a seguir, no soy la perfección, no soy la mejor, no soy única, no soy la más alta. Pero ahora soy yo. Con una maleta colgando de defectos y otras virtudes. Pero él ya no quiere a la que soy. Quería a otra y esa otra ya no está.
No es triste la verdad, lo que no tiene es remedio

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que valorar su franqueza.
Yo estoy contigo porque me gusta que las personas cambien. Creo que es sano traicionarse cada cierto tiempo.
H.

CM dijo...

Andaba yo leyendo tu entrada e iba por aquí... No soy un ejemplo a seguir, no soy la perfección, no soy la mejor, no soy única, no soy la más alta... Y yo ya tenía en la punta de los dedos: PERO AHORA ERES TÚ!! Y esa era tu siguiente frase.
No te digo nada porque ya te he dicho todo antes.
Y sabes lo que pienso y mi manera de ver las cosas. Tus cosas, las mias, las de los demás.
Sinceramente Nebroa... QUE LE JODAN.
Te quiero.

hécuba dijo...

No estoy muy de acuerdo en lo de que la verdad no es triste. Creo que hay verdades que, por desgracia, son muy tristes aunque sigan sin tener remedio. Lo que pasa es que todo es superable y a todo nos acabamos por acostumbrar. Y todo, al final, acaba por pasar.

Un beso.

Nebroa dijo...

Sí, franco y directo sí ha sido. No tanto en las formas, porque la que no ha tenido la posibilidad de ser franca, directa y sincera he sido yo.
Yo... yo... yo otra vez. Yo me recreo cada día, no creo en la estanqueidad de las cosas, creo en aquello que nos libera, lo que nos hace auténticos. Creo en las relaciones libres y profundas. Esto soy, esto te muestro. Y decidamos si nos quedamos o no. Él no se ha quedado, aun sin que mis actos le estén marcando a él directamente. Pero así es. Y así he de tragarlo...

Ceme, yo también te quiero todo el rato. Las pérdidas duelen, y yo tengo que pasar el duelo. Y ese tramo en el que encajas todo de nuevo. Y aceptar, y asimilar. Y pensar en mí. En el cómo. En los por qués. No, no lo entiendo. No, no lo comparto. Y lo echo de menos. Y sé que lo echaré mucho más de menos...

Hécuba. Sí, tienes razón. Es triste, y es jodido. Y pasan las horas y lo es más. Y tampoco tiene remedio, por eso avanzamos con esa verdad poniéndola en algún lugar donde encaje mejor y no nos dañe y joda tanto. Tiempo. Como siempre, como en todo. Tiempo y reflexión, por si hay algo que aprender...
Beso con abrazo. Mua

E dijo...

Que pase lo antes posible. No tienen conciencia de lo que se pierden alejándose de ti....
Un beso enorme, cielo.

mi dijo...

Te ama en silencio.
Yo te quiero a grito pelao, lo sepas.
No pienso decir nada más.

pilgrim dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
E dijo...

Mi....comparto lo que dices, siempre lo he pensado, siempre....
No veo otra explicación...
Y yo también me callo :)
Todo bien por los madriles? Se echa de menos tu sonrisa por aquí!

Nebroa dijo...

E... Gracias. El tiempo es lento cuando se instala la tristeza. Y qué rápida pasa la vida en cambio. Como los once años que hace desde que conocía al que me abandona ahora :(

Mi. Ya lo hemos hablado. No lo creo. Es desorbitado pensar eso cuando jamás lo ha dicho. Cómo vive uno con eso sin decirlo? yo no sabría. Así que no... Aunque no tenga explicación su lejanía... Hay cosas a las que quizá es mejor no buscarle la vuelta.

E... Tú me quieres demasiado, y crees que todo el mundo está enamorado jajaja

PazzaP dijo...

La verdad, la grande, no es ni triste ni alegre, es neutra.

Si no fuera porque la luz y la sombra se mezclan los ojos no verían las formas.

Si entiendes eso, los paisajes pueden atraerte más o menos, pero ¿y lo bueno de que haya tantas e incontables opciones?

¿Pero tú te das cuenta de la nitidez de tus cuadros, neña?

PazzaP dijo...

Esa de antes es para Hécuba, cuyo nombre por alguna extraña razón se me confunde con el tuyo, Nebroa. No me preguntes por qué. No tengo la menor idea.

Así que pensando que te contestaba a ti, resulta que he contestado a la autora de estas palabras:

"No estoy muy de acuerdo en lo de que la verdad no es triste. Creo que hay verdades que, por desgracia, son muy tristes aunque sigan sin tener remedio. Lo que pasa es que todo es superable y a todo nos acabamos por acostumbrar. Y todo, al final, acaba por pasar."

PazzaP dijo...

A ti Nebroa sí te digo que tienes razón, que es mejor no darle vueltas a ciertas cosas antes de tiempo.

Y su lejanía tiene una explicación preciosa, pues la que se aleja en realidad eres tú y él es tan sólo uno de tantos mojones del camino hacia donde te diriges.

Y tú sabes que parar en ellos es sólo para descansar. Ya, ya sé que no son cómodos, pero se trata de estar poco rato.

Mirar atrás como referencia y el que quiera acompañarte que se alimente bien.

Nebroa dijo...

Que sea yo la que se aleja. Fíjate, no es esa lectura la que le había dado. Creyéndome inamovible en mi senda y viendo el paisaje quedarse atrás. Como si no me moviese yo y el resto sí, cuando puede ser precisamente al revés. Los hitos en la senda son indicadores, y el juicio que hizo me sirvió para replantear, y observar, y ver qué verdad podía haber escondida en sus palabras. Avisadores. Y adviertes, con sus palabras, si me acerco a lo que quiero o me alejo. Avisador, anotador, apuntador... A veces, eso son los juicios ajenos. Las críticas...