jueves, 24 de febrero de 2011

Ésta la pago yo

Desde que ella se fue las cosas son diferentes, no todas, ya sé que la huída de dos ojos no cambian el rumbo de una vida. Pero algunas cosas sí han cambiado. Como las noches. Hoy es jueves, dan cervezas en los taburetes perdidos y yo no saldré a tomármelas. Mi vida a los treinta y tantos es peculiar, dejé de tener un grupo abultado de amigos hace ya demasiado tiempo, y me he ido salpicando de compañías de alquiler desde que los míos, los duraderos, los perennes decidieron emparejar sus manos a otras. Así que cuando ella llegó a mi vida, mi vida se volvió mejor. No porque pudiera tomar cerveza y de tapa muchas risas, fue mejor por todas las otras razones que yo me sé y que sin contarlas se saben. Pero en esta mísera cosa, en esta ínfima tontería de poder salir, entrar, vagabundear y arrastrarme por las calles, ella también ponía el todo en mi delicada nada. Hoy me apetece salir, dar una vuelta sin marearme, hablar y contar mentiras paseando por esta aldea llena de antorchas para mi rumbo. Pero no lo haré. Ya sé que pueden acompañarme otras palabras, y otros cuentos, y otros cuerpos, pero es que entonces, de repente, deja de apetecerme salir esta noche. O bueno, vale, de acuerdo, me sigue apeteciendo, aun así, aquellos con los que hoy me gustaría tomármelas no quieren tomárselas conmigo. Y no me apetecen los que tal vez querrían. No, tampoco es de esos días en los que yo sola me sobro. En fin.

7 comentarios:

silvo dijo...

Te has cerrado todos los caminos, te iba a decir que las tomaras sola pero no te apetece, muchas veces sucede al revés quieres tomarlas a solas, te vas a un lugar no habitual y entra alguien con gana de charla y se chafa ese momento, la mejor forma que conozco es con los habituales pero no siempre es posible, besos

Para dijo...

Como si leyese un diario que nunca escribi! lo juro, y me sorprende que me sorprendas tanto y tan bien ;). Caña que va por usted

Nebroa dijo...

Solía hacerlo silvo, lo de cerrarme los caminos, ahora no presumo de lo mismo, generalmente, porque sigue habiendo ratos, sí. De esos. Los habituales? Yo no tengo habituales... de bar. Son de otras cosas. Los de bar hace tiempo que desaparecieron. Y me he propuesto encontrarlos en cualquier esquina. Nuevos. Ya te contaré :)

Para. Caña! Vino! Gin tonic! Pero acaso es bueno que esto se parezca a lo que tú contarías? Anda, vente más cerquita...

jordim dijo...

a veces es bueno sobrarse..

PazzaP dijo...

Mejor que sobrarse, bastarse.
Y cuando nos sobra el bastarse, lo mejor, el darse.

El silencio y otras palabras dijo...

Las pequeñas y grandes ausencias, esas son las que duelen. Las de los amigos, las de la gente que nunca te sobra, las que producen ganas de salir de cañas... Entiendo lo que dices. Bicos.

Nebroa dijo...

jordim, a veces sí. Sin obviar el equilibrio. Si te sobras siempre tampoco estás en sintonía con el resto de la vida. Vuelvo a retomar el 'control' del 'descontrol' habitual! Gracias...

Paz... Ayer no me bastaba mirarme, así, en un instante concreto. Y tampoco supe darme. Pero eso era ayer...

Silencio, que me entiendas ya hace más pequeñitas las ausencias habituales. Beso. Y abrazo.