miércoles, 23 de febrero de 2011

...el mejor hombre que ha paseado por mi ombligo

Creíamos haber perdido el sol, escondido tras el paso del tiempo, de las noches en vela, de las canciones de Sabina y de aquel piso alquilado con vistas al bar. Nunca se nos fue, aunque a mí me diese por darle la vuelta a la luna y tintarme las ojeras de negro. Él siguió rozando los acantilados que dan a la eternidad, y me veía trocitos de océano donde yo sólo veía charcos. Y me taladraba la espalda sabiéndome entera, concreta, única y precisa, mientras yo me enlataba debajo de una alas que nunca creí tener. Pasaron las lunas pero anoche nos alentó el mismo sol de siempre. Lo convertimos en palabras, que de tan magnificadas parecieron ser lo único útil en nuestro mundo. Como cuando las escribíamos rozando papeles que él guardó como se guardan las emociones que no temen al tiempo. Yo he crecido, y he olvidado infinitos momentos más de los que me gustaría haber olvidado. Y anoche me trajo algunos, me llevó al mar de la esquina donde nos fumábamos doblados los cigarros que nos convertían en adultos. Ni lo fuimos ni lo somos. Yo vuelvo a tener dieciocho recién cumplidos cuando me acuesto y él roza los veinte cuando despierta en otra cama. Lástima que las edades que ahora nos vigilan no sean reales, para probar de nuevo a volar sin red. Todo está bien, todo está en su sitio...


6 comentarios:

P. dijo...

A mí este texto me ha recordado a una canción de Amaral...:

A los quince supe toda la verdad, que yo nací para volar.
A los dieciocho eramos extraños,
dos pibes locos de par en par.
Luego fue la fiebre de los veinte años, romper con todo... me balanceaba sobre los tejados.

Nunca fui la duce niña de tus ojos,
ni la mejor barca del mar, nunca de nadie, dueña de todo, de lo imposible de lo irreal.

La melancolía es un licor bien caro... no te has dado cuenta ya te ha emborrachado...

Se van las últimas luces y acaba la función, se van y tu estás ausente, se van por siempre pero a pesar de todo sigo aquí,
y siento que te extraño...

vinagrepuro dijo...

Déjame que vuelva, ya contaré a que me suena a mi.

Nebroa dijo...

Hola Pé. Es algo parecido. Volver la mirada atrás y beberte media vida de golpe. La nostalgia es una cosa, la melancolía otra... pero ambas dejan un sabor característico con el que teñir las escenas siguientes...

Puro, sigue sintiendo, de ida o de vuelta, seguro que es lo importante :)

Anónimo dijo...

A MÁS EDAD, MÁS RECUERDOS

estonoesunblogdehistoria dijo...

Me encanta el texto y adoro la canción de sabina...

Nebroa dijo...

Anónimo! qué inteligente, no!? jajaja :p

histórica... Gracias! Sabina es... es!