miércoles, 9 de febrero de 2011

Cuando me debilito

El desconcierto, los desencuentros y tu espalda.
Siempre tu espalda. De cara al mar de mi boca.
Allí. Donde las personas no se mueven
y tienen pinta de caballeros con armaduras oxidadas.
En la otra parte, donde nunca quiero estar,
cercado, derribado, demolido.
Como machacarme las ganas en el espejo,
volcarte la responsabilidad de mis labios,
que se abran, y digan, y canten y bailen.
La lejanía, el sol escondido y el silencio.
Mucho silencio. Y mucha nada.
Dieciseis grados bajo cero debilitan la vida. Y los sueños.
Que los voy perdiendo por soltarlos en hombros vestidos de abrigos.
Transparente el esternón. Eso le pasa al mío.
Parada. Quieta. Estanques y lagunas sin oxígeno.
Y yo en medio de un desierto de sombras.
No hay carne, ni huesos, ni besos.
Sólo ganas de salir de este maldito hueco que yo sola construyo.

2 comentarios:

codeman dijo...

apóyate en mi hombro y salta¡¡¡¡¡.

Nebroa dijo...

Lo intentaré. Más bien, lo haré. Que de intentar ya vamos sobrados. Gracias coud!