jueves, 17 de febrero de 2011

como si fuera un email con destino madrid

Tengo así como ganas de llorar y no sé de qué más... Estoy bien, no estoy tristona como otras veces, estoy. Sólo eso. Te echo de menos. No sé por qué es de esta manera tan salvaje. Quizá sea sólo que echo de menos otra vida para mí. Y la relaciono contigo, con Madrid, con un piso de alquiler en otra ciudad y con nuevas caras para ver por las mañanas. A veces pienso si me sentiría igual si volvieras. O si seguiría echando de menos otra cosa. Es como estar de paso, me he llegado a creer que me iré a vivir allí, una temporada, que me saldrá un trabajo que me permita vivir bien, allí, aquí, viniendo, yendo, contigo y con mi familia aquí. Así, ir y venir, me he llegado a creer que esa vida llegará, que la amiga arquitecta de Pedro me llamará, que incluso me forraré! Me he llegado a creer que las cartas decían verdades, que llenaré este corazón que siempre está vacío con tintas enteras y no con las medias con las que ahora voy sobreviviendo.
Pero estaba pensando, sentada en el puto escritorio de casa, de la aldea, de encima de mis padres, de la ventana con cristales sucios, que qué Ana nacerá si todo eso que me he llegado a creer no llega. Y pensaba que no va a llegar si no continúo moviéndome. Otra vez, esperando que la vida me regale cosas, cuando parece que ya aprendí que la vida no regala, sólo te da lo que te curras. Y a veces siento que no estoy currando nada para alcanzar lo que quiero....
Y pienso que me vuelvo a equivocar al proyectarme en el mañana y no en el ahora mismo. Que sí, que anoche por ejemplo respiraba vida cuando nos tomamos una cerveza al salir del taller, y cuando hablé con María y la escuché hablar después de la operación de anginas, y esta mañana, dibujando un proyecto. Pero detrás, detrás siempre está la espera, lo que vendrá, lo que me hará disfrutar más. He vuelto a irme a otro sitio que no es este que tengo. El hoy. El presente.
Y si no llega nada, ni dinero, ni amor, ni trabajo, ni ciudades diversas. Ni conciertos, ni escapadas, ni sexo con amor del bueno. Qué será de mí. Qué Ana seguiré siendo. Y me agobio, y te echo de menos.

7 comentarios:

Ausencia Silenciosa dijo...

Como te entiendo... aunque yo aún no vuelvo a casa. Pero sé que cuando vuelva, extrañaré esta ciudad y las caras desconocidas de cada mañana, y me preguntaré si quizás era más feliz aquí que junto a mi familia... e incluso seguirlo extrañando a él.

¿Será quizás cuestión de poner lo pies en el presente?

En fin! Un abrazo y ánimoo!

Nebroa dijo...

Siempre es cuestión de lo mismo señorita silenciosa. Siempre. Y va mejor cuando lo hacemos. A quien digo que echo de menos, increiblemente, es a mi amiga Este, no hay un él a quién añorar, ese puesto siempre es para un desconocido. Pero vamos, creo que estamos en las mismas :)

mi dijo...

La vida tiene el mismo sentido en Murcia que en Madrid, el que tú le des. Yo me pregunto hoy qué hago aquí, sin ti, ni mi 'familia', sin poder verle, agobiándome con un trabajo donde me recriminan no saber hacerlo... sin dinero, más sola que la una.
Y echo de menos la terraza del puente, los quintos del íberos, la pechuga al roquefort, los kebab de vistalegre y muchas más cosas.
(Mañana te diré que ésta es una gran ciudad, que me encanta recorrer sus calles, conocer sitios nuevos, disfrutar de todos los eventos que hay, ver caras nuevas constantemente, respirar este aire, aunque esté contaminado, ver chicos guapos, aprender un trabajo distinto)( to esto me lo he escrito a mi, claro...jajajaja)


Bueno, a lo que venía.
Cada uno tiene sus metas o sus deseos. Luego el destino (o lo que sea) te ayuda o te vuelve la vida del revés (para bien o para mal)porque cada uno atrae lo que es, persigue lo que quiere y no deja de visualizar, pero un día te dejan o pierdes el trabajo sin que entre en tus planes (o al revés, te contratan en la primera entrevista o encuentras el amor en cualquier bar, sin esperarlo)
Entonces te amoldas a lo que viene y sigues caminando. Y los sueños y los deseos cambian.

Que te veas en Madrid, cobrando una pasta, repleta de amor y volviendo para ver a tu familia una vez a la semana es genial. Esa es la Ana que quieres. Y puedes ir a por ello (eso sí, no te va a caer del cielo) pero imagínate que te ofrecen el trabajo soñado en Murcia, o que encuentras ese amor allí... entonces el resto de sueños cambiará, de momento ya no querrás que te llame la arquitecto de Pedro, preferirás que te llame el que te entrevistó el otro día.
Y si encuentras un buen trabajo allí no anhelarás cambiar de ciudad porque cuando te apetezca cogerás el coche y vendrás.

Pensar en el futuro da fuerza y ganas al hoy.
Yo sí creo que disfrutas el presente y si no llega lo que quieres da igual porque llegarán otras cosas que quizá te gusten más. Lo más importante lo controlas tú así que venga la Ana que venga seguro que te gusta.

Mezclo tu vida y la mia y me he liao. ajajaja!

mi dijo...

Por cierto qué es eso de que a quién echo de menos 'increíblemente' es a mi amiga? Será porque es adorable...jajaja!!!

Cerocero dijo...

siempre tenemos que echar de menos algo y no se porque. Agobiarnos pensando y comparándonos con la suerte y la vida de otros. Pero mírate, por lo menos sabes que echas algo de menos ...y eso significa que lo has tenido ya, o que quieres tenerlo. Pero no te agobies, y se que es difícil, porque yo tengo esa sensación todas la noches, pero cuando menos pienses en ello llegará. Pero no esperes a nadie. Se tu. Disfruta. Ve a conciertos, quédate afónica, ligate a cualquiera en cualquier lugar...

Nebroa dijo...

Mi... Ya lo hablamos por teléfono. Y casi nos lo hemos contado todo. Y yo... Yo te echo mucho de menos. Necesito que estés dando vueltas alrededor. No sé si lo sabes...
Y sí, es increible que con lo puerquecica que eres, te siga echando de menos idiota! jajaja

Nebroa dijo...

Cero. Tus últimos tres deseos son tres de mis deseos. Y así, sigo girando e inventándome una Ana nueva en cada esquina. Echando de menos lo que no tengo pero aprendiendo a disfrutar de lo que sí me da vueltas. Y voy conformando mis días, a veces con lágrimas e infinidad de veces con risas. Y así quiero que siga siendo. Tal vez no llegue lo que ahora quiero, pero como dicen por ahí, necesito aprender a querer lo que llega...