sábado, 15 de enero de 2011

Me encanta pillarme mintiéndome. Con mis viejos trucos de malabarista en celo buscando quien le cubra el sombrero. Después de clavarme todas las espadas en la espalda y ver las puntas asomar por el vientre, me doy cuenta. He vuelto a equivocarme.

5 comentarios:

Cristina dijo...

equivocarse es de sabios! ;)

Cerocero dijo...

no conocia esa cancion! es..es.. ES!
gracias por ponerla

Nebroa dijo...

Cristina... supongo que para ser sabio falta la parte de 'aprender de esos errores', no?

Cero... Me lo regalaron ayer, no, el disco no, regalos de esos virtuales, y me quedé enamorada...

PazzaP dijo...

No se pueden aprender con la mitad de ti misma. Y cuando lo haces con todo tu ser, ha dejado de ser un error que te atormenta.

Nebroa dijo...

Lo llamo error. Es cierto, aunque muchas veces no me lo parezca y sólo se trate de partes y trozos del camino, sin más, vivir, experimentar y aprender... A veces no es un juicio tan negativo como parece serlo al leer cuatro líneas (aunque otras veces sí lo sea, no lo negaré), a veces me lo tomo como parte de mi crecimiento, de dejar rienda suelta al ego, a ese yo lleno de cualidades diferentes. Pero sí, algo queda después. La exigencia, la perfección... sigue golpeándome a veces.