viernes, 21 de enero de 2011

Le decía esta misma tarde, cuando íbamos fingiendo que nos gusta el sol de invierno, y la vida y la música con cantantes que desafinan, que ahora ya no tengo apenas momentos en los que eche de menos los abrazos en un tirado sofá de algún salón desierto de cuadros y jarrones con flores. Le decía que sólo de vez en cuando acuden a mi cabeza los espacios donde echas de menos los besos con amor, las miradas que taladran o tocarle una rodilla mientras te meriendas la tortilla de patatas de la noche anterior. Y ahora, mírame... Casi siempre me pasa, basta con ponerle sonido a lo de estar bien, a que sonrío, a que me gusto en el espejo, que este presente es el mejor lugar del mundo para quedarse a vivir, para que, con sólo unas horas avanzando en la muñeca, se me venga la mitad del ahora a la altura de mis pies descalzos. Y pienso en lo que no tengo. Y las ausencias van llenando los huequecitos que adornan todo el territorio que me envuelve, y se quedan pegadas en la nariz, y cada vez que respiras, salen inundando el salón de la imaginación, las rodillas, los besos y los abrazos que hace mucho tiempo que no existen, los que sólo se sueñan algunas tardes de viernes

2 comentarios:

silvo dijo...

El presente es el mejor lugar del mundo para vivir y el único ya que es lo que exite, el futuro veremos y el pasado mejor para recordar y menajar bien el tempo del presente, un beso Nebroa y buen finde

Nebroa dijo...

Efectivamente silvo. Es lo único real. Lo único. No hay nada más. Lo otro está en otros sitios, mente, corazón, alma o como queramos llamarlo, pero no ES...
Buen finde. Buena vida!