martes, 11 de enero de 2011

Con un hilo y dos agujas

Te desabrocho los recuerdos del pelo, te coso dos sonrisas a media tarde y te dejo hilvanar todas las lágrimas que he ido soltando. Para no olvidar, para no restar, para no dejarlas caer en el ayer, que aquí me trajeron, y las quiero, para saber de dónde vengo y dónde llego, a este absurdo mundo lleno de cicatrices con forma de cremallera... Apuesto a que las mías con las tuyas conforman uno de esos grandes bordados, que no? Sí, y con un par de corchetes nos atamos, con velcro, con botones, juntos pero desabrochados, para volver a atarnos cuando queramos, con cordoneras en los dedos, de las que adornan y delatan, de las que con solo soplar se des-nudan.
Ven, que tengo agujeritos en el corazón de tanto uso y me han dicho que a ti te sobran hilos, que ya no eres la marioneta de los cuentos de las seis. Si vienes, me dejo y si te dejas tal vez podamos vestirnos como nuevos, como recien estrenados, sin saldos ni rebajas, brillantes como los relojes de los escaparates, como las luces sin enchufe, como si fuésemos de nueva temporada... Yo ya voy de estreno, a qué hora abres tú?

3 comentarios:

CAOS dijo...

Qué bueno, Nebroa.

Menos mal que sabemos coser...que si no...

besos

Nebroa dijo...

Guapa...
Espero que no se me olvide nunca :)

Oye, que disfrutes de los diablos azules, lo tengo pendiente desde que vengo con más frecuencia, pero teníamos un concierto esperando esta noche y acudiremos! La próxima! Que mi amiga Este está obsesionada con los diabloos! y hasta que no vaya no va a parar!! :)

Minuet dijo...

Buenísimo Nebri, como se nota que vuelves con las pilas cargadas... magistral...
Pásate y tomamos algo en mi bar..
Besos, cosidos a tu mejilla