domingo, 16 de enero de 2011

Cometo el error a menudo, lo vigilo, lo observo, lo analizo pero no lo corrijo. A veces me juzgo, me refiero a todas las veces y otras tantas me dejo pasar, me refiero a ninguna. Persigo a quien no me mira más que los veintinueve de febrero. Ese es el error, seguir tirando minutos empeñada en ganar torneos de media tinta que ya no es que no me aporten sonrisas, es que sé que me las restan. Y puedo ponerme un piso en el cielo sabiéndome menos correcaminos que antes, menos corazón de par en par en veredas sin salida, pero me sigo dejando nueve dedos y medio litro de sangre en los mismos territorios en barbecho de siempre, misma silueta, diferentes hombros. Cada día me prometo que cambiaré esa parte adolescente. Cada noche la realidad se acuesta en mi almohada taladrándome los sesos. Quizá un día aprenda que donde no te dan es inútil ofrecer.

4 comentarios:

PazzaP dijo...

Deja de ofrecer esperando recibir y te darán más de lo que imaginas... Si no de los imaginados, sí de los inesperados.

Nebroa dijo...

Paz... Qué falta me haces a veces...
Ya sé que de nada sirve que te diga que no espero recibir cuando doy a corazón abierto, porque si sufro al no recibir respuesta mi verdad cae por su propio peso. Vale. Me sigo sintiendo dolida. O sufro al ser ignorada. O me siento más pequeña. Es ahí donde radica la base del problema? Sigues manteniendo que si tuviera y contuviera todo el amor en mí misma, nada necesitaría?
Crees que de ese modo, sencillamente, daría sólo a personas que no me ningunean? O el cambio es que me daría exactamente igual recibir más o menos?

PazzaP dijo...

Me suena a mí, que lo de contener todo el amor en ti misma, te lo crees sólo con la cabeza, mas el coraçao no t'a d'acuerdo.

¿Hay juicio, explícito o velado? Puñalada trapera que te metes.

Normal entonces que te sientas peque, ¿no?, y que sufras porque por mucho que te agitas, nadie se fija en ti como tú necesitas que lo haga.

No puedes dar más amor del que tienes, sea a los que te ningunean, sea a los que te aman y a veces ni lo notas. Los que te hacen de menos, no lo hacen en realidad, en tanto consideres que eres tú misma la que espera algo de ellos.

Cuando te veas generadora de amor, darás, primero que nada a ti misma, y de la manera que se te ocurra. Y de tan expansiva como te sentirás, lo darás a otros por el puro placer de darlo.

Ya, ya sé que hay un tiempo en que siempre necesitamos reembolso, pero si no te aferras, te ahorraras sufrimiento, porque escozores aún no será del todo posible.

Pero sí, cuando no se implora por cariño, el reembolso es seguro, como dije, si no de los deseados, sí de los inesperados. Y en la medida que te relajas, te vienen los extras.

Y sí, ya sé que a veces el vacío es inmenso y da vértigo, pero eso sólo es ansiedad. Contrólala, mujer, que ya sabes que te abduce de lo lindo. Y si no lo haces, al menos perdónatelo. Cada día es un regalo con el que puedes volverlo a intentar.

Con el tiempo aprendes que dar y recibir es lo mismo, por mucho que no se entienda.

Nebroa dijo...

Tengo claros todos los puntos que citas, todos. Por leerlos, escucharlos y hasta repetírmelos. Aun así las lecciones no están el 'siempre' que quiero que estén. Me perdono mucho más que antes, y no me juzgo tanto, y voy avanzando. Y soy consciente. Y así me gusta, y eso hace que me perdone muchas más veces de las que lo hice en el pasado. Muchas veces, la mayoría, dejo de exigirme cumplir un papel, aunque esto sea una asignatura pendiente en cuanto a veces 'apruebo' y otras me quedo sólo practicando. Me llevo a mejores lugares, y abro el corazón para ver lo que puedo derrocharme encima. No quiero volver a juzgarme y dejarme por tierra, pero la inercia sigue siendo, a veces, voraz. Tú me leíste, de cerca, y ahora lo haces desde el blog. Cuando escribo, ya sabes, cojo una idea y la convierto en 7 líneas, y esto magnifica lo que había, que no es tan voraz como al principio de la idea. Y sí, quizá debo practicar, más, la parte alegre, positiva y enérgica de las palabras, para seguir rodando hacia donde quiero y no narrando de dónde vengo.
Estoy segura de que cada día será mejor y yo sentiré mejor... Y esta noche quiero quedarme con eso. Con calma y relajación. Que no hay prisa por nada...