lunes, 27 de diciembre de 2010

Se me revuelven por encima de la cabeza las horas, estas imprevistas, intensas, desapercibidas, alentadoras, alocadas. Mi vida se ha convertido en una feria del sur, de septiembre, de barcos y camiones de bomberos, de panteras rosas, huesitos y tigretones. He vuelto a la adolescencia, a esa etapa en la que no sabes nada aunque crees saberlo todo. Sin sentido pero controlando. Sin control pero sintiendo. No es nada malo. Tampoco es bueno. Sólo es. La vida es. Se me pasa por delante, voy y vengo, a ninguna parte y a todas a la vez. Parece que hago mudanzas cada tarde, y que me instalo por las mañanas. Mis pies hace meses que no rozan el suelo. No hay caminos definidos, ni precisos ni concisos. Lo quiero todo a la vez pero me da igual no tener nada... Es extraño. Mañana creo que estaré en Madrid para volver al día siguiente a esta Murcia que se queda pequeña. Incluso puede que al otro vuelva a estar en Madrid, para volver a estar en casa al día siguiente. O no. O en ningún lado. Ni siquiera conmigo.


2 comentarios:

David dijo...

Feliz año y sigue escribiendo como lo haces. Un beso.

Nebroa dijo...

David... Feliz año, década y vida entera! Gracias