viernes, 31 de diciembre de 2010

Paréntesis a mediodía

Luego vendrá la de 'feliz año', la de dejar escapar todas las burbujas que tengo ahora metidas en el pecho, de momento me las quedo aquí, para mí, para ir deshaciendo el aire que quiere mezclarse fuera con el viento huracanado que azota las esperanzas... Luego vendrá esa, mientras... me quedo sentada frente a la ventana, con el rabillo del ojo mirando las ausencias que querría que se llenasen de copas de champan francés de ese del caro, del bueno, del escogido, del elegido... Me faltas tú, o tú, o el que sale en mis sueños desde que soñaba con lobos... No está, ni ha venido este año a golpearme las alas, vuelve a arrinconar mi presente, me deja sentada en una esquina del baile, brindando con otras copas vacías, preguntándole a la vida dónde te metes que nunca te encuentro. Intento cazar aves que nunca quieren anidarme, y buzos que de tan bien que se acorazan se hunden en el ayer más cercano. Busco besos y caricias gratis, de esas porque sí. No me buscan a mí, no hay piezas sueltas que recomponer, pero yo sigo indagando, que quizá a fuerza de caricias en el móvil, uno mienta diciendo verdades secretas. No. Sé que no. Pero yo sigo, que me gusta saltar a la comba aun cuando la comba es de las de acero que puede cortarte la garganta. Ya las he soltado todas, las cartas, las reglas, el tablero y los premios de consolación para perdedores en celo. No me conformo, aunque asuma el destino. Quiero, además, otra cosa, aunque haya aprendido a saborearme en la cama de cuerpo y medio sin el otro medio. Llegará. Llegarás en otra nochevieja... Te espero celebrándolo.