jueves, 23 de diciembre de 2010

Escapada de invierno

Enredándome entre letras torcidas puedo contar mi fin de semana que empezaba el martes y acaba este mismo jueves tarde, y taladrar los ojos de este mismo bar narrando lo ocurrido por dentro, por fuera, en medio y de espaldas.
Puedo y quiero escribirme los momentos, en el metro, a un centímetro de su cuello o a miles de kilómetros de los ojos que otrora querían verme.
Y balancearme entre las carcajadas que siempre me ofrecen los dientes de la amistad que viste de rubio y negro.
Y la cama de la amante de los beatles, que dice que atrapa, pero que yo sé que si ella no duerme al lado, la cama no atrapa, más bien destapa, que el calor lo ponen sus abrazos a las siete de la mañana y no una simples mantas...
Para qué hablar del concierto, de la voz de Tarque, de sus vaqueros o de su barba, aquí tengo todos los pelos que se pusieron a brincar de miedo cuando a ellos les dio por parar de hacer música y dejarlos solos, con el silencio, buscando más música que anudara los desenlaces internos...
Y su adiós sin pronunciarlo, aunque sonara en todos los ecos de todas las bocas de metro de esa ciudad en la que pierdo últimamente todos los recuerdos.
Y el saludo de lo nuevo, el deseo y la adolescencia en barras de bar con la espalda descubierta, los hombros pidiendo besos y la boca regada de su ron y mi perfume de carolina herrera...
Ponme otra copa que siempre sea la penúltima, la anterior y la que aun nos queda por pagar en ese bar de abajo al que llaman 'entrecorchos'
Y abanicos abiertos, el futuro dentro de una sucursal, las firmas y los contratos que te aseguran que allí, en la calle Narváez, vivirá la espera, la escapada, la huída y la calma.
Y carretera y manta, que conducir es evadir, olvidar, recorrer y expandir el suelo, no hay finales, ni señales, ni curvas que no me lleven al cielo, lo tengo dentro, vestido de verano, de vino tinto y bufandas que parecen mantas. Soy yo, el camino y el destino. Si conduzco, me acuerdo y si me llevan me despierto... Quiero viajar hacia dentro investigando las afueras. Que la vida es corta... tan corta como un mísero trocito de eternidad, no!?



7 comentarios:

CAOS dijo...

Has estado en Madrid? Me suena el eco de mis primeras escapadas a la capital. Ahora que vivo aquí, es todo distinto.

(si ha sido aquí, la próxima vez, avisa)

Besos (me alegra que hayas disfrutado)

silvo dijo...

Tan corta que no se si llegará a un mísero de eternidad Nebroa, más bien, desde la perspectiva del tiempo, es algo insignificante, curioso que sea como la sentimos muchas veces

Quiero darte un abrazo y un bveso además de desearte una muy !FELIZ NAVIDAD! Nebroa

Nebroa dijo...

Caos, sí, Madrid... convertida en un destino impuesto casi desde fuera y volviéndose cada vez más interno. Todo es distinto? Diferente sólo? o tiene tintes de mejor/peor?
Avisaré, me quedan algunas escapadas, que la que se va es la amiga rubia que viste de negro, pero yo la persigo, que me parece que se me va media vida entera cuando ella pise la estación... Avisaré, y brindaremos. Hecho?

silvo... Feliz navidad, para ti. Para lo que te rodea, y para todos los espacios que aun tienes libres para llenarlos de cosas aun mejores... Beso y abrazo, de los cálidos!

Tordon dijo...

¡Felices fiestas, rubia peligrosa!

CAOS dijo...

Dejémoslo en distinto...ni mejor, ni peor. Simplemente diferente.

Brindaremos, eso está hecho!

Un beso

Nebroa dijo...

Ojalá brindemos más veces, y pueda contarte cómo de diferente es para mí... Guapa!

Nebroa dijo...

Tordon! te mola el peligroooo! Guapo! feliz de todo!