martes, 7 de diciembre de 2010

Entre la inercia y su contraria

Los impulsos y la inercia me llevan donde siempre, perseguir sombras que no llegan a siluetas, manos llenas de ese hormigón armado que se utiliza en las obras de las afueras de la ciudad. Querer cambiar la dirección de unos ojos que ya no te miran, que sólo buscaron un relleno de piel blanca para su ombligo. Querer conseguir lo que no nos pertenece. Lo que no encaja en nuestros rincones. El deseo salvaje de conseguir lo negado, lo lejano. Espaldas, y talones, y pisadas de madrugada. Y freno, me freno, y cojo las riendas, y doy media vuelta. Y me convierto en lagartija que se retuerce de asco en la escalera que sólo desciende. Y quiero, y ansío, y necesito... Calmar lo que fuimos, lo que creímos que éramos es la parte más difícil del cambio. La decisión firme y concreta de no buscar el dolor en medio de las letras que nos susurra la voz de algún otro equivocado es la parte más difícil de todas...

3 comentarios:

Nebroa dijo...

Y no pude mantenerme...

mi dijo...

Diez minutos más.....jejejej!
Es difícil no buscar y no sé cómo se hace eso de dejarlo dentro aunque arda...

Nebroa dijo...

Sí que sabes hacerlo, otra cosa es que puedas transmitírmelo, pero sí que sabes, que te he visto yo!!