jueves, 16 de diciembre de 2010

De ese curso en el que aprendo

Ayer, en ese curso donde aprendemos a hacer lo que llevamos haciendo mal media vida, hablamos de la imagen y la literatura, entre trescientas mil posibilidades la que tenía que ver con el ejercicio consistía en escoger una foto de entre un montón de imágenes antiguas, que nos impactara, que nos atrajera... Una. Una entre muchas. Imaginando que la persona que salía en la foto éramos nosotros mismos... La idea:. Subes a un desván, encuentras esa foto antigua y decides escribir una carta a alguien que compartió con nosotros el recuerdo que nos sugería la foto concreta"
Escogí una foto pequeñita en colores desgastados en la que aparecía un hombre de unos 28 años subido en lo alto de una colaña, de una cucaña de fiestas de pueblo...
Y salió esto que escribo, por si a alguien le apetece leer...:

Pedro, se me acaban de caer todos los recuerdos al suelo, los tengo esparcidos entre los huesos, todos aquellos que compartimos en nuestro verano del 68. Recuerdas Pedro? Quizá te sorprenda esta carta, sin formalismos, sin remites, sin avisos. Soy yo, Rosendo, tu amigo, el antiguo, de los dos el bueno, de entre aquel tú y aquel yo, el menos malo. Qué estarás haciendo este invierno? con quién pasearás los atardeceres, qué almas ocuparán tu tiempo...
Acabo de fugarme Pedro, contigo en el tiempo, he viajado a aquellos días en nuestro pueblo. Cuando perseguíamos mujeres con faldas blancas, flores en el pelo, gafas de sol transparentes. Tú con tu bici, y yo corriendo. Las tardes eternas, las noches interminables, los bares, la terraza del cine donde vimos sin enterarnos todas aquellas películas en blanco y negro. O eran en color? No te pasa que se te mezclan los pensamientos? Que cuando te llevas al pasado se mezclan los olores, los sabores, los sentidos y hasta los besos que nos daban? Besos! El beso de Manuela, el beso que le robaste a la hija de la alcaldesa, acabo de sentirlo como si hubiera sido mío. Y los de tu abuela, recuerdas? que nos lamía las mejillas cada vez que cenábamos con ella... Qué tierno... Y qué lejos.
Respiro contigo, te escribo y te evoco, te traigo a este mi presente, te rapto de tu ahora para llevarte a aquel pasado. Aquel verano en las fiestas, la cucaña, el pañuelo, la carrera de cintas, tú robando sandías y yo cubriéndote diciendo que siempre me habías parecido el tonto del pueblo. Y reías Pedro, reías tanto como espero que estés haciendo ahora. Recuerda conmigo, mira la foto que te envío y respírate media vida de golpe, tal y como ahora yo estoy haciendo.
Vente al día de San Cayetano de 1968... A las ocho de la mañana, en el cerro con la pólvora, con tu quemadura, mi alcohol por error en tu herida, tus gritos de auxilio y la tía Aurora poniéndote vinagre en la piel rota...
O te llevo a la hora de la comida, con aquellos manteles verdes sobre las interminables mesas con silueta de rectángulo en la plaza del centro, bebiéndonos la vida en porrón, el sol en una jarra, la alegría en taza, la juventud en tinajas...
Qué grandes éramos Pedro, dime que lo sigues siendo, que aun conservas en la solapa el olor de la flor que te regaló por la tarde María, la de la casa que siempre me jurabas que estaba encantada, tan sólo porque ella dormía dentro...
Te regalo la foto que has visto en el sobre, donde estoy subido al palo que andaba clavado en el extremo del recinto de aquella feria tan nuestra, la que siempre nos pertenecerá, metida en tu memoria y en la mía, para sacarla a pasear cada vez que quieras. Vuelve a ella cuando lo precises, tanto si andas feliz como triste...

Y ahí se quedó el cuento, que no siempre tenemos tiempo para hacer lo que queremos!

7 comentarios:

CM dijo...

Me ha encantado y como hoy tengo el dia sensiblón pues todos los pelos p'arriba!

El silencio y otras palabras dijo...

Joder, Chica, que me he visto yo en el pueblo con la cucaña, con los pelines como escarpias, mirando a Pedro y a Rosendo ligar con las chavalas...
Y después que se me viene la imagen de Pedro leyendo esa carta entre la flojera de una lágrima y la candidez de una sonrisa...
En fin, que me ha encantado, ,menuda eres tú!!!

silvo dijo...

El cuento MAGNÍFICO, me ha encantado, son bonitos los recuerdos y expresados así, los mismos recuerdos, se transmiten, besos

Isa dijo...

Qué bonito escribes...
Te dejo una viñeta que me ha encantado: http://2.bp.blogspot.com/_0HweUswRiUk/TQgCzEQvwBI/AAAAAAAAAM4/eazTG1NQl4c/s1600/20101214elpepuvin_2.jpg
¿Cuál crees que es Pedro?

Saludos ;)

M@rcelo dijo...

..."mira la foto que te envío y respírate media vida de golpe, tal y como ahora yo estoy haciendo"...

Nena... cada día escribís mejor...

Besos, desde una calurosa Buenos Aires....

AN... dijo...

SABES QUE SOY UN POQUICO BURRO , PERO ENTRE ESTOS DOS AMIGOS HABIA TEMA , VAMOS FIJO ...
BUEN EJERCICIO CARI .

Nebroa dijo...

Isa... creo que Pedro es el que está hablando! :) El que le pregunta a Rosendo! Me ha encantado!

Marcerlo, sopla un poco, que me llegue algo de ese calor que te cobija! Mua

Ene, lo tuyo es caso aparte! jajaja... Todo tierno el texto y tú pensando en guarrerías! Enfermoo!!

silvo, se supone que esa es la idea del taller... 'enseñar' a transmitir lo que tienes dentro de tal forma que puedas conectar con el otro, con la parte del otro que puede recibirlo comprendiéndolo, captándolo y metiéndose en el mismo papel ;) Gracias

Silencio, yo me metí en la piel de ese rosendo, y vi todas las mujeres con flores en el pelo, y todo un pueblo lleno de gente... Me encantó ese instante. Y fui Pedro leyendo la carta y llorando a moco tendío! me alegra saber que fuiste uno de ellos por un instante :)

Cm, nosotras ya lo lloramos hablándolo por el feis... Y encima la Estrella Morente...