domingo, 5 de diciembre de 2010

Anoche...

Sonaba Quique González con su 'de haberlo sabido' y empezaron las ganas a darse la vuelta por debajo de los pies... Ya sabes las ganas de tener un corazón haciéndoles juego, abrigando este alma cansada de buscar bajo las piedras algunas tierras donde cobijarse... Sé que son mías, las noto y las siento desde que era una niña... aunque nunca haya sabido qué hacer con ellas...
Luego sonó 'Nadie', con esa voz tan parecida a la que horas antes me preguntaba bajo las sábanas o encima de ellas, no recuerdo bien, si me gustaba lo que me estaba haciendo que decía parecerse no ya al amor si no al sexo en horas bajas... Y yo respondía que sí, aunque ni me gustase ni quisiera estar allí de esa forma tan fría y ridícula. Pero estuve, porque la vida también es eso. Esos trozos que no tocan lo que eres, ni quién eres, ni mucho menos se aproximen a lo que quieres... Pasas el rato, el tiempo, entretienes las horas, rellenas huecos con plastilina y te duermes rápido para olvidar que tú querías más y ellos sólo venían a sentir menos de lo que tú misma sabes que eres capaz de de dar...
Y luego apareció Sabina, cantando lo de bajarse en Atocha, y con eso quise quedarme, que hasta en las líneas que hay en medio de las líneas rectas de las canciones, debes aprender a escuchar sabias voces... Me contaron que hasta las ciudades sin gentes tienen alma, cómo no voy a tenerla yo que siempre estoy rodeada de nadies...
Y llegó Paco Cifuentes taladrándome el esternón... y tuve tantas ganas de llorar que no lloré, aunque supiera que de nada servía llorar ni tan siquiera dejar de hacerlo...
Tengo ganas de decirle a la vida que yo la quiero, la ansío y la experimento... pero que necesito que me enseñe a saborearla en mejor medida y a no querer cambiarla para convertirla en otra... Aunque lo siga queriendo a gritos y a gemidos en esas noches tan extrañas como la que me vio dormir anoche...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo quiero decirte que me gusta bastante tirando a mucho tu forma de escribir. Da gusto leerte. Eso es lo que te quería decir.
Héctor.

PazzaP dijo...

Seguro que sospechas ya que esa vida de la que hablas y a la que te diriges tantas veces, eres tú misma hablando contigo.

Desoye el juicio que martiriza tus sentidos y vívete genuina en el pedir sabiendo que sólo tú podrás realmente darte. Sea desde ti misma o inspirado desde lo que otros a voluntad te brinden.

Nebroa dijo...

Héctor... Gracias. Me ha encantado eso de 'tirando a mucho', es una frase que yo utilizo con frecuencia :)

Paz... Yo misma hablando conmigo. Me dirijo hacia ahí? Ahí es donde creo que estoy. Hablándome siempre, y espero no dejar nunca de hacerlo, pero... no quiero seguir esperando. Quiero que aquello que llega haga juego conmigo. Y no logro saber dónde está el desequilibrio para que no termine de sentirme en paz.
Y sí, me he vuelto a juzgar. Vivo genuinamente, lo intento, lo hago... pero el juicio no desaparece. Y sí, sigo esperando que algo de fuere alimente lo que yo dices que puedo darme... Lo de lo que otros a 'voluntad' me brinden es lo que quizá peor llevo, por no 'conformarme', y querer algunas caricias más...

Y ahora, después de este taladro en voz alta, extiéndete por favor, y ofréceme, si quieres, otra de tus guías... Abrazo. Grande.

Robert dijo...

Si tienes ganas de decirle que la quieres, hazlo. Si tú la quieres ella te querrá a ti y te enseñara a saborearla. En cuanto a lo del cambio, no tenemos que preocuparnos, “panta rei”. Haremos lo posible para que cambie hacia lo que deseamos, y lo conseguiremos o no, pero la vida se encuentra en el presente, y es ahí donde podemos amarla.

Robert dijo...

No había visto tu respuesta a Paz. La sinceridad que tienes para ti misma debería proporcionarte esa paz, ese equilibrio. Pero es que resulta muy difícil querer no querer y a la vez no querer dejar de querer. Y muy fácil decir que la paz se encuentra en nuestro interior, aunque sepamos que es cierto.

Beyondparadox dijo...

Esos trozos que no tocan lo que eres, ni quién eres...
y la vida es eso, construir vidas enredadas en una sola, con venas y colores, con músculos y sabores.
Hay tantos trozos de vidas en tus palabras querida, que hablan como propias a cada uno de los que te leemos. gracias. besos

Nebroa dijo...

Robert, me siento bien cuando vienes porque entiendes dónde estoy. Será que pasaste por ese tramo, o que empatizas de manera especial con la que escribe. Cierto es que aunque soy sincera conmigo, mucho, aunque me conozco y me observo, no logro sentirme en paz, quizá por eso, por querer no querer, o no querer dejar de querer. Es cierto, no dejo de querer cosas, cosas y más cosas. Ya no me juzgo tanto como antes, sé cuáles son mis deseos, y los tengo, soy consciente. Ya no son necesidades en mayúsculas, y disfruto más de lo que hago y tengo. No me llevo del todo bien con ellos, eso es cierto, querría ser otra a veces aunque cada vez me mire más y mejor tal cual soy. Pero en el camino sigo, y además supongo que es una montaña que no llega a ser ladera nunca. Que así vamos y seguimos. Quizá un vistazo a mis logros, a lo que era y lo que soy hoy me permita algo más de calma, si he llegado aquí después de haber pasado por allí, dónde no podré llegar después...
Pero en esa parte, sí, además, añádele el presente, que no se me olvide que sólo tengo esto. Lo de hoy...
Otro taladro en voz alta! ;)

Nebroa dijo...

Beyon... eso dicen que es la vida, miles de trocitos sueltos que nos van enredando a los otros, unos trozos que tocan, otros que no llegan, la mitad que se cuelan y sólo unos pocos que conmueven. Y nosotros por ahí en medio... Gracias a ti