martes, 23 de noviembre de 2010

Ya sé que no hay quién me entienda, ni siquiera yo logro comprenderme a veces... Pero yo sigo intentándolo, creo que se me había olvidado la parte más importante, la de la curiosidad para con uno mismo, ese interés por el turismo interior entretenido. Me había tomado demasiado en serio de nuevo. Me reía, porque no me han faltado las risas aun cuando el sábado quería morirme en los brazos de Estefa, cuando se lo contaba agonizando en el bar de la tila. Pero en el fondo, me estaba creyendo de nuevo el papel de víctima sin risas. Hoy he remontado, no es que sea una revolución eterna, que ya sepa que nunca jamás volveré a caer. Caeré, como las hojas en otoño, que si no, cómo van a crecer las nuevas, no? Y el ascenso es lento, que es de la única forma en la que las cosas parecen más verdaderas, pero voy, yo voy hacia arriba. Seguiré inventándome nuevos versos que pronunciarme a oscuras, y si no funcionan, me cantaré canciones, y si no suenan ya saldrá otra melodía, que para eso soy autora infinita de infinitas apuestas.

3 comentarios:

Daeddalus dijo...

La luz siempre llega... te lo dije, quelosepas... :)

Aunque yo acabo de apagarme, por enésima vez...

Nebroa dijo...

Dicen que nunca se va, que somos nosotros los que cerramos las persianas...
No sé, no termino de verla, pero me estoy inventando que sigue estando, ya sabes, por eso que dicen de "actuar como si ya". Voy a probarme, total, no tengo otra cosa que hacer...
No te puedes apagar si bailas la de Bruce, aunque sea sola y sin mí!!! Petarda! :p

Daeddalus dijo...

Habrá que subir las persianas, bailar por Bruce desmelenándome ahora que mi pelo ha comenzado a crecer de nuevo y que salga el sol por Antequera... y fingir que creemos, que yes, we can... porque podemos, ¿verdad?