miércoles, 17 de noviembre de 2010

Simple

Nada. No encuentro palabras. Lo que para otros sería simplemente un indicador de que toca permanecer en silencio, yo me empeño en convertirlo en otra cosa. No sé en qué, si música o imágenes. Como en mis días, que todo lo quiero llenar de algos. Sí, que tampoco me vale ya uno sólo, que ahora quiero muchas cosas. Dice eme que simplifique, que vuelva sencillas las marabuntas. Y vale, de acuerdo, sólo quiero uno de los algos: Un cambio. Suena mejor así, aunque si lo escucho de lleno me aparezcan infinitas posibilidades en la puerta.

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