viernes, 12 de noviembre de 2010

O espabilas o te quedan cuatro calendarios tristes, media década llena de espasmos y el otro lustro de cartón piedra mojado. Que no, que por ahí no es, que no ves que todo indica que te alejes? o acaso el cartel que hay en la puerta donde leíste desastre no te sirvió para aprender a descifrar vocales? Yo que tú me iría, a buscar alguna ola que quiera despeinarte de verdad. No, no, digo de verdad, no desde lejos. Digo de esas que te soplan cerquita y se te mueve todo el centro del epicentro. Que yo sepa aquí la única que movía eras tú, y las veletas se te echaban encima, y las cometas siempre se daban la vuelta. Hay que ver, que lo aprendido se esfuma, no? Y lo sabido está escondido y lo que estaba tatuado se borra con el agua. Vamos, abre los ojos, y ponte los párpados de sombrero, y que te bailen las pestañas un sherry darling. Aquí se abre el telón a la misma velocidad que se cierra, pin y pan, o bang bang en toda la oreja. Tú misma. Que no es por regañarte, que no es por flagelarte, que es sólo para que despiertes del sueño. Que no se cumplió ni se va a cumplir por este sendero, joder. Mira a otro lado. Ya. Mira a otro lado.

4 comentarios:

silvo dijo...

La persistencia puede dar frutos, el caso es que merezca la pena, pero seguramente dará más frutos ell caminar ya que incrementas pas posibiliddes de ir bien o mal, pero las incrementas, besos Nebroa

Nebroa dijo...

Eso dicen silvo, caminar sin cerrar los ojos al menos te abre otras puertas. Esa puerta en concreto, quién sabe, si la persistencia haría milagros, y sí, tal vez hasta mereciera la pena. Pero qué cansado es dar, dar, dar y volver a dar y recibir sólo una vez. O media.
Supongo que tengo que empezar a caminar, vamos, como siempre. Tampoco es tan distinto a otras veces

estonoesunblogdehistoria dijo...

hermosa entrada...

Nebroa dijo...

;)