sábado, 6 de noviembre de 2010

Me dijo que mi corazón va saltando desde mi pecho al de enfrente a una velocidad vertiginosa. Que entrego, doy y regalo trocitos de él a cada frente con la que me cruzo. Que se me abre al tocar a alguien, que se convierte en líquido y lo voy derramando sobre las piernas que caminan a mi lado. Que si alguien pudiera dibujarme me haría con la forma de un corazón gordito y rojo rojísimo rodeándome, tan bien me cubriría que apenas se me verían los pelos por encima de las nalgas que parece formar el perímetro del dibujo. Que mi sombra tiene forma de corazón. Que mi silueta también. Que mis huellas no son como la planta de un pie, que tienen también la misma forma.
Un corazón.
Dice que soy todo corazón...
Y que así mi camino nunca estará equilibrado...

7 comentarios:

Robert dijo...

Decías hace unos días: “Si sigues haciendo lo que estás haciendo,
seguirás obteniendo lo que estás obteniendo.” Es una reflexión indiscutible que conlleva cierta insatisfacción. Si los resultados obtenidos fueran de nuestro agrado no nos la planteríamos. Hacer algo diferente de lo que hacemos nos es tan fácil, ni lo es aceptar unos resultados que quisiéramos que fueran diferentes. Te dicen que tu camino nunca estará equilibrado. Bien, aunque no es sencillo podemos aprender a navegar por el mar sin marearnos, sin perder el equilibrio. La razón y el deber por un lado, la pasión y los deseos por el otro, y en media el yo, tomando las riendas de ambos. El equilibrio es difícil, pero si uno de los dos ha de dominar al otro que no lo haga de forma absoluta.

MK42 dijo...

El camino es puro vértigo. El equilibrio suele ser una tregua en mitad de dos tempestades. Ah... si aprendes a vivir en la cornisa del andamio del vértigo, y a contemplar el sol y la noche sin miedo, entonces el vértigo es una pasión, la forma más sublime de sentirnos vivos, una apuesta deliciosamente kamicace de conducirnos a lomos de este caballo desbocado llamado existencia. MK42, desde el Sur y trascendente hoy, creo.

Nebroa dijo...

Robert, ya no lo hace de forma absoluta. De hecho hace poco me llamaron gatita relativista. Lo de gata es por otras cosas jajaj, pero vaya, relativista a mí! Que nunca supe que lo que era el centro de nada. Ahora, que el corazón ya no galopa a sus anchas por los barrios en los que paseo, sé que sigue siendo el que ocupa el mayor espacio, pero al ser consciente de dónde iba a parar mi barco cuando lo entregaba al primero que se cruzaba, ya no lo hago a la buena de dios. Y no sé si me equilibraré como en un manual de libro, pero sé que no me mareo tanto, como bien citas...

Emeká, me gustas trascendente. El equilibrio es muy jodido, muy peculiar, porque además cada uno tiene el suyo, y cuando no naciste con él colgando de los dedos, buscarlo se puede convertir o bien en el mejor camino imaginado o bien en un viaje contínuo al abismo. En esas estamos, en buscarle y encontrarle la sonrisa a la situación de observador desde la cornisa. A dejarme llevar, a sentir vértigo, a llevarme al extremo, pero con conciencia. Puede que siga siendo todo corazón, incluso que lo entregue a menudo a otros dedos, pero hay un conocimiento que antes no existía. Hay riesgos, hay peligros, y empiezo a estar preparada para asumirlos. La diferencia es que antes vivía en las sendas emocionales y cuando el resultado no era 'bueno', me quejaba tanto que bordeaba la muerte. Ahora? vale, puede ser que muera, pero aun así, escojo el susto. O no. Que ya no hago siempre lo mismo!

Vir dijo...

Eso es bueno, ¿no? Por lo menos estás en sintonía contigo misma, que al final es la que más te aguanta. Todo corazón, dibujaremos tu sombra por las calles de Madrid.

Nebroa dijo...

Me llevaré una tiza! Y cuando salgamos del primer bar al que entremos, lo dibujamos en la acera. Bueno, dibujaremos dos, uno tuyo y otro mío :)

Vir dijo...

¿Podemos dibujar el mío a trocitos? Sé que es difícil, pero veo que se te da bien lo de dibujar. Madrid te espera.

Nebroa dijo...

Vir, hagamos un puzzle entre ambos :)