miércoles, 17 de noviembre de 2010

Llorar las ausencias, incluídas las pequeñas

Dice i que hay que vivir todos los duelos. Hasta los pequeñitos y esmirriados. Y me miro reflejada en la ventana del bar donde tomo café mientras ella se bebe una corona. Y no veo que mis lágrimas sean por el duelo que se derramó la semana pasada sobre mis entrañas. Son de otra forma, son de un todo... de todos los duelos vividos. Y me centro y me encuentro, que no tengo por qué traer desde aquel tiempo las penas y los desamores sufridos. Que éste es único, uno. Aunque no tenga importancia, para mí es importante. Aunque fuese un desamor que se cargó un amor que nunca llegó a serlo. Era el mío, lo que yo sentía, fuera de lógica y razón. Pero era mío, tan metido en el pecho que su ausencia me debilita las piernas. Y miro a la de la ventana, que ha querido llenar los vacíos con otras dianas, escoger otros versos, otra mirada y nuevos destinos para esta boca a la que llamo desgraciada. Corriendo, agitando, removiendo arenales y pisadas, buscando pronto otro pecho en el que refugiarme del mal tiempo. Y no. No. Yo lo que quería era calmar mi adolescencia innata... y con las prisas lo había olvidado...


4 comentarios:

Daeddalus dijo...

Esa última frase... ahí le has dao.

silvo dijo...

¿Nunca llegó a serlo?, parece que para tí si lo fue por o que ilusónó, saber lo que pudo ser da rabia, pero estamos en camino, la mente trabajando y desconocemos el futuro aunque cada vez nos parezca conocerle más, así que se puede vivir otra ilusión que eclipse la no vivida, por cierto las no vividas no han tenido la oportunidad de enfrentarse al paso del tiempo, me refiero al físico, el ideal de nuestro interior no cambia,besos Nebroa

Nebroa dijo...

Y qué hacemos Daed, con la quinceañera?

Silvo... Los ideales suelen, o solían, hacerme mucho daño. No enfrentarlos a la 'verdad' los hincha y explota, los magnifica, los idolatra. La cuestión es que inventar otra historia que también sea parecida no me lleva a ningún sitio, me temo. Vuelvo a la realidad. A la 'nada' :)

hijoeputa dijo...

Si es que las prisas son muy malas. y con la quinceañera si no te la has cargado en 3o y pico de años de vivencias no creo que te la puedas cargar ya a estas alturas. Tendrás que aprender a vivir con ella.