lunes, 29 de noviembre de 2010

Donde llegas tú

No sé si sabes que si tú dices, yo escucho, y que si los demás hablan yo sólo veo silencio, que ellos besan y sólo hay lenguas muertas, y que si besas tú hay labios, dientes, saliva, paladar y vida en las lenguas... No sé si te he dicho que nada llega a donde tú llegas, ni alcanzan la puerta, ni en el pasillo se quedan, todos a las afueras, en el portal, abajo, al borde del edificio, que a la alcoba sólo tú entras, esa que tengo llena de carencias y ausencias. Luego está la sala de visitas, la del hospital de la montaña, siempre llena, casi nunca vacía... sábanas sucias, cortinas corridas y luces encendidas. Que sólo tú cantas, pasas y andas por debajo del suelo que monté al comprarme este apartamento que llevo por montera, en la cabeza, digo, o más abajo, en el centro del epicentro de todos los centros del mundo mundanal... Que hablo, miento y escucho otras voces, otras orejas y otros cuellos, que con la sed bebo otras aguas, y con el hambre otros órganos, pero que ni me calman el hambre ni se me agota la sed, que te sigo esperando aunque no llegues, y que pueden llegar ellos, otros, los nadies que habitan mi tiempo, pero sigo sabiendo que sin ti la vida es menos y con ellos la vida se queda en pasatiempo


3 comentarios:

codeman dijo...

y bueno...... yo me quedo, ten por cierto que te sorprendo.

Zara dijo...

Todos sentimos eso, bueno, todos los que tenemos la capacidad de enamorarnos, que, ciertamente, no somos todos.
Pero nadie lo cuenta como tú, joder!

Nebroa dijo...

codeman, cómo habrías de sorprenderme?

Zara... Gracias. A veces sonrío mucho cuando te imagino en casa leyendo, con lo bien que escribes tú, y sabiéndome dichosa porque te gusten las palabras que enlazo. Sí, sonrío...