martes, 2 de noviembre de 2010

Apóyate aquí mismo, por ejemplo en mí

Espera, y sé paciente, aunque no sepas ni lo que significa, mírame a mí, hace 10 años estaba ingresada en un hospital y sólo oía repetirse una y otra vez la palabra 'paciencia', y como no la tenía, la pedí por mi cumple. Y me regalaron un cuadro que aun puedes ver encima de una de las puertas de casa donde puede leerse con letras de colores. Y miro el cuadro cada día, como si fuese a caerme encima y colarse por los agujeritos de la nariz para dejarme esnifarla. No, no pasa eso, ni nada parecido que me tienda en una cama a esperar, pero me trae las letras a la mente, y yo las leo y las repito, y a veces funciona. Vale, otras no, pero cuando no lo hace, si te das cuenta, en el fondo he seguido siendo paciente, porque no me he pegado un tiro ni me he tirado desde el balcón del primero. Pues eso, que esperes, y que te concedas ser una ciudad donde la paciencia habite. Que todo pasa, hasta lo bueno, aunque lo malo te parezca que tarda mucho más. Se va, todo se esfuma, o cambia, o se marchita, o se mueve tan rápido que se te queda la cabeza hecha un nudo de tanto mirar en qué se ha convertido. Yo qué sé, yo no tengo respuestas, tengo un huevo de preguntas como las tuyas, parecidísimas. Pero quiero verte sonreír. Y eso no es una pregunta, ni es una respuesta, es mi afirmación. Que no servirá de nada, como el cuadro que me regalaron, pero oye, menos dan las piedras. Y yo soy un pedazo-piedra que si te caigo encima te puedo partir en dos, eh?

3 comentarios:

Zara dijo...

Odio la palabra paciencia, pero con todas mis fuerzas, ni oírla quiero! desde siempre.

Amber dijo...

Precioso post. Nada más que añadir este comentario, tal vez, superficial, pero no por ello sincero.

Me gusta entrever esa sonrisa de la que afirmas.

Besines de buenas noches.

Nebroa dijo...

Zara... por qué la odias? Te entiendo perfectísimamente, cierto, pero no nos vienen las cosas al instante, ni de coña, por más que creamos que esa es la única manera, la mejor y la adecuada. La vida dice que no es así, que no funciona de ese modo...

Amber, no sé si hago sonreír a alguien, creo que no consigo tantas bocas abiertas como me gustaría... Un abrazo