viernes, 15 de octubre de 2010

Se me olvidó mirar lo transparente

Tengo dos huesos encajados en mitad de la garganta, cruzados, atravesados. Me dificultan la respiración, me cuesta encontrar el tubo enorme por el que antes me nutría de aire y agua para calmar mis vendavales. No sé tragar. Increíblemente no sé tragar algodones, ni aceite ni mantequilla de la suave. Sólo pasa lo inmensamente sólido. Sólo me están ahogando las antorchas que peor digiero. Y las afiladas navajas que veo ahí afuera. Y los dardos.
Estoy cansada de masticar noches que desfilan oscuras
Y de machacar verdades para creérmelas sin prisas...

...y de inventarme otras mentiras encubiertas para poder mantenerme en pie

Es el dolor, que a veces se instala en los pulmones, parece que llevase media vida en ellos, que se ha construído un ático en el corazón y cada vez que despierta sale a la azotea de la mente a pisotearme la nuca.

6 comentarios:

Robert dijo...

En distintas relaciones (%) somos pasión y rozón; esta que describes aquí no es buena. ¿Cómo modificar los porcentajes? Ay mucha literatura al respecto, pero a mí me gusta una frase de Goethe: “El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima en menos de lo que vale.” Es decir el hombre se cree más de lo que es, y lo sabe, en consecuencia se estima en menos de lo que vale. Las expectativas y los grandes ideales nos exigen demasiado, lesionan nuestra autoestima y dividen nuestra naturaleza. Confrontamos intelecto y razón contra la pasión y los sentimientos, cuando realmente se encuentran estrechamente interrelacionados.

Nebroa dijo...

No hablaba de ninguna relación en concreto, y no sé si es que no te he entendido en la primera parte del comentario. Ya hemos hablado otras veces de los ideales y del daño que pueden hacer en nuestro presente. Confronto a menudo mis pensamientos más irreales, y la verdad lleva tanto peso que hace que me sienta mejor. Aun así hay momentos en los que siento otras cosas diferentes a las que querría sentir. Y sabes? También aprendo a tolerarme esos 'errores', que por estar mal una tarde, o incluso 3 días, todo pasa, y todo se esfuma.
A veces, como esta tarde, el dolor se queda ahí pegado, me trae recuerdos, y metas inalcanzadas, y me asola los minutos. Luego pasa, se desvanece, yo me encargo de escucharlo e intentar trascenderlo. Pero a veces me es inevitable entrar en el bucle...

Robert dijo...

En la primera parte de mi comentario no me refería a distintos tipos de relaciones, sino a que en todo lo que hacemos hay pasión y razón. Si la relación entre ambas no es correcta podemos ahogarnos o nos vernos inmovilizados.

Nebroa dijo...

Sip, intuí que te referías a la relación razón-pasión. Pero no entendía claramente una opción.
Tú cómo lo llevas? has equilibrado siempre esa dualidad? Sólo de vez en cuando?

Robert dijo...

No, me domina más lo emocional que lo racional. De todos modos, sabiendo que las cosas están así, uno trata de equilibrase.

Nebroa dijo...

Es perfecto Robert... O sea, siempre me gustó más lo emocional que lo racional, aunque sepa que sólo gestionando mi razón podré vivir mejor emocionalmente...
Sabes lo que me gusta hablar contigo, verdad?