viernes, 15 de octubre de 2010

Qué fácil haces que no sea difícil dejar de quererte, o ni siquiera empezar a hacerlo

12 comentarios:

Gaearon dijo...

A veces lo difícil se vuelve fácil... pero no dejará de entrañar su dificultad.

Besos

Nebroa dijo...

La dificultad va colgando casi siempre. La realidad puede darnos en los morros a la primera de cambio, y lo que podría parecer fácil o aparentemente natural, por ejemplo lo de no perseguir a quién no quiere perseguirnos a nosotros, se vuelve de lo más complicado. Pero son entonces los acontecimientos los complicados o nuestra mente? Voto por lo segundo :)

Paolo Futre dijo...

Así,sutil.

Robert dijo...

Vencer la dificultad depende mucho de las ganas de superarla. De todos modos, ni todas las ganas del mundo hacen posible lo que no lo es.

Cuando hablamos de sentimientos, el querer exige reciprocidad. En esos casos, como tú, voto por lo segundo. Y aunque también es verdad que los acontecimientos pueden hacer cambiar los sentimientos, esto no suele estar en nuestras manos.

Pablo dijo...

Nada se mueve sin fricción, sin roce.
Así que, hasta lo más sencillo, no sucede sin desgaste...

Nebroa dijo...

A la yugular Futre!

Robert... El qué no está en nuestras manos? lo de controlar los sentimientos? Tengo mis dudas, o sea, no digo que pueda hacerse siempre, que no. Pero sé que con voluntad, empeño, o la firme decisión o voluntad de llevar algo a cabo, puede que se obtenga la recompensa. O al menos no pasarlas putas putísimas sufriendo por alguien que no nos da lo que parece que necesitamos. Debería bastar que tras el pensamiento realista, los sentimientos surgieran de él, y no que vagaran sólos sin 'nosotros' por los mundos de dios...
No sé si me explico bien, que va a ser que nooo!

Pableras... Me recuerda a eso que dicen de: dejar que las cosas fluyan, así como si las cosas tuvieran vida y se movieran solas. Hay amores que surgen de otras partes internas que nada tienen que ver con lo que el otro nos ofrece. Por experiencia propia me he enamorado de subnormales al cuadrado que no me daban ni las gracias. Era mi necesidad de querer lo que hizo que me enamorase de la figura en sí, no de la persona.
Mmm... y qué iba a decirte yo? se me ha olvidadooo!

Robert dijo...

El que no se ha explicado he sido yo, quería decir que no esta en nuestras manos el control de los acontecimientos. Lo del controlar los sentimientos es otra historia, a veces son ellos los que nos controlan a nosotros. Y que somos nosotros, ¿un poco todo?, razón, sentimiento, química…

Nebroa dijo...

Sí, lo de siempre. Si somos mente racional, o emocional, o cuál era la otra? Quién, en el fondo, lleva el control de lo que somos? Un todo? y se van alternando para que 'mande' una parte u otra? quién lo decide? hay una conciencia detrás que es la que saca una u otra parte a relucir para enseñarnos algo?...
Dios! nos hemos metido en un gran tema sin finaaal!

Robert dijo...

Que más da quien lleve el control, somos de todo un poco, todo está en nosotros. Según personas o momentos podemos ser más racionales o más emocionales. Lo peor sería caer en la parálisis por el análisis.

Anónimo dijo...

siempre intento hacérselo más fácil a otros - mejor si no empezaste, confirmarías que cuando hay estrategia casi nunca hay amor...

Nebroa dijo...

Me gusta anónimo. Esa lectura de que el amor surge sólo, no lleva detrás ningún esquema a seguir o a cumplir. El AMOR sale, nace, como si funcionase sólo sin que nosotros tengamos que meter en él la nariz. Lo otro quizá no es amor

hijoeputa dijo...
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