domingo, 24 de octubre de 2010

Ha vuelto a visitarme, tan sonriente y despejada, demasiado tiempo viajando a otros armarios donde esconderse y sorprender de noche a esos otros corazones que a veces se parecen al mío, dispuesta a aparecer en el espejo cada mañana, cada atardecer mojado de lluvia. Era tenebrosa, sólida y opaca. Ahora es volátil, translúcida y pasajera. Me la quedo, como cuando te vas a casa con una camiseta que no te queda del todo bien pero que, ey, bueno, no estará tan mal si todo está a oscuras... Pues eso, la de siempre, Santa Soledad se queda conmigo por un tiempo.

7 comentarios:

AN... dijo...

La madre que la parió , llevo todo el domingo esperando que venga Doña Soledad y me deja plantao y se va contigo... Que suerte
Llamare a Don Vacio y Doña Melancolia y me monto un trío de cine ...Sufre de envidia.... Chinchate

Nebroa dijo...

jajaja... Puedo irme contigo!?!? Hacemos una orgía?

La Abela dijo...

Santa Soledad está muy bien siempre y cuando "tú! la busques....sino sal a la calle y grita... Un besito

Nebroa dijo...

Abela, hace un rato estaba precisamente pensando en eso, que creo que esta vez la he llamado yo un poquillo. Tampoco muy fuerte, vale, pero la veía llegar y no me esforcé en mantenerla lejos. Me la quedé. Y sí, puede ser que yo la haya atraído e invitado a quedarse un rato... Lo malo de esto es que aunque yo la haya llamado, lo mismo luego no es tan fácil decirle que se marche. mmm... no sé :)

La Abela dijo...

Siempre hay alguien que espera....piensalo....y si la Santa te gusta..,pués no pasa nada, una misma se acompaña muy bien...nuestro coco dá para mucho no creas....

Robert dijo...

Pienso que la soledad no nos visita, siempre está con nosotros. Ni en compañía desaparece totalmente. Aceptarla no es fácil, pero rechazarla es imposible. Lo importante es no temerla, porque incluso en compañía encuentra huecos por los que mostrarse.

Lenka dijo...

Me encanta la Sole. Es una amiga cojonuda, cómplice de mil silencios, de mil canciones, de películas antiguas tapadas las dos con la manta hasta la barbilla, de tecleos a cuatro manos, de libros para soñar y cigarros liados, de manos frías sujetando tazas humeantes, de mirar la lluvia tras los cristales, de noches llenas con los susurros de la radio, de siestas monumentales, de hablar sola mientras ella escucha siempre...

Una magnífica amiga, esta Soledad. Siempre está si la necesitas y no duda en irse cuando no pinta nada. Sin el menor reproche. No se cela de tus otros amigos, ni de tus amantes. Comprende tus estados de ánimo a la perfección (sea cual sea el que toque en cada momento). Nunca te falla y te arropa constantemente.

Hay quien se empeña en verla como a una enemiga, cuando la pobre no tiene la menor culpa de nada. Al contrario, es de lo más fiel. Irreprochable. Supongo que quienes la miran con malos ojos son aquellos que aún no han aprendido a despedirla con amabilidad cuando no la necesitan (y salirse al mundo a pasear y sonreír) y los que la confunden con un fantasma y les aterra estar a solas con ella (en lugar de disfrutarla como merece).

Pero bueno, todo se aprende! Ya ves que tú misma empiezas a verla con mejores ojos. Seguro que muy pronto empieza a caerte bien. Y es posible que hasta llegues a apreciarla y la llames de vez en cuando, para enroscarte con ella en el sofá. Porque cuando sabes quererla es la única amiga en el mundo que no te sobra. La única que buscas cuando no te apetece buscar a nadie más.

Besotes!!!!