martes, 26 de octubre de 2010

Dice poco, si es que alguna vez dijo mucho y tuviera con qué comparar los tramos de letras que vierte en mis bolsillos, y además lo que cuenta está volando, nada por aquí, nada por allá, encerrado en un balcón desde donde asoma la punta de los pies, y entonces cuando vas a cogerle las piernas para agarrarte a tres risas, se esconde de nuevo dejándote colgando de las barandillas de su camisa de fuerza. Y me quedo enganchada. A las barandillas, a su camisa y a la ventana lejana desde donde me mira...

3 comentarios:

Daeddalus dijo...

Sólo vengo a decir que me chifla la canción...

Que de los enganches, qué decir... que te quiten lo bailao.

Pablo dijo...

Si lleva camisa de fuerza (seguro que es de cuadros, más fea que un pie) es que está loco… por ti. No te fíes ni un pelo… (que no, que no estoy celoso, de verdad)

Nebroa dijo...

Daed! La conocías o has caído rendida a los pies del play al darle!? Me encanta, a mí me encanta. Y además le pongo imágenes y todo, que en eso me pinto sola. Carretera, de esas larguísimas que salen en las fotos bruseras, y alguien conduciendo, mis pies en el salpicadero, cigarro por la ventanilla (eso te pierdes por no fumar) y mirada al horizonte. Dioos! jajaj Cómo me gusto yo sola!

Pablo! Hola! :) La camisa de fuerza es transparenteeee!! Por eso me fío de más! Se me pasará, por cojones