martes, 26 de octubre de 2010

Detrás

Y luego está la parte más oscura de mis ojos, por donde se abre el infierno que nunca quiero visitar, ni patear, ni siquiera merodear. Eso que no le gusta a nadie aunque esa sea la última razón por la que dejo de ir a menudo.
La primera soy yo misma, que atravieso las pupilas entre el marrón de las afueras, y llego al parque, al jardín, a las flores y hasta me salen nubes por todos lados, eso que ve la mayoría, los de lejos y los de aquí al lado, los que intuyen y los que me revientan los párpados cuando se asoman. Pero me cuesta entrar por donde no hay luz, por el centro mismo del ojo, donde están todos los flecos que escondo, que me guardo, que los visto de negro para no verlos por la noche al quedarme sola...
Una sabe que sólo la luz abre caminos, y que si todo está a oscuras sólo puedes esperar a prenderte un sol bajo las cejas para abrir, desmantelar, descubrir y encontrar. Y en ello sigo aunque me cueste y me duela más que todas las hostias que me di cuando en mi pecho no había tetas, o cuando aparecieron y me la pegué contra la vida y todas sus piedras.
Miro, y busco y enciendo la luz del fondo, que si me deslumbro lo mismo no sigo... Y ahí estoy, tan plena y rellena de miserias que salgo huyendo por la primera salida de emergencia.
Y luego freno y giro la cabeza, eh, soy yo, para qué voy a huir de mí y de mi historia si ya sé que eso sólo me lleva a alejarme de aquello que más me importa, yo misma y mis pertenencias.
Y enciendo otra vela, y luego otra y hasta compro de las olorosas, aireo y ventilo mis bajezas, lo peor y lo más feo, lo que nunca expondría en el escaparate de las mejores muestras.
Y aquí estoy, frente al espejo de antes, sabiéndome más completa y menos quebrada, más íntegra y menos deshonesta... He logrado observarme, que hasta las pupilas se han dilatado para abrirme los pasos. Ya no hay miedo, ni tantos juicios con sentencia, soy más libre y se me olvida que un día toda yo era niebla...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Digamos que has crecido ... Cada vez crees menos en príncipes azules , ya no hay blanco o negro su no una larga lista de grises ... Ya no te quedan zonas con nieblas , has madurado a base de hostias como todos ... Bienvenida a la selva....N

Nebroa dijo...

Hostias me he llevado, es cierto, y otras tantas yo me las daba sola, que no necesitaba otras manos, no creía en mí, y odiaba esas partes más negras, los 'defectos'... No creo ya en muchas cosas de ahí afuera, pero sí que empiezo a creer en mí. Algo es algo! :)