jueves, 16 de septiembre de 2010

Y pasado el tiempo jugamos con aquel recuerdo, en tres segundos le damos ocho finales distintos, cuatro principios y un intermedio. Recordamos el cortometraje que comenzó por la mañana y se acabó comiendo la siesta, y le hacemos versiones, escenas alternativas, pausas y avances, y hasta un final con numerosas vertientes... Si mezclo mis películas con las tuyas, se nos sube de golpe un inmenso telón de riesgo, que no?
Es curioso, que hace más de tres décadas de días y es hoy cuando nos da por jugar a ser distintos actores, con nuevos papeles y extraños guiones, que de tan bien que lo hacemos acaban dándonos un oscar a la mejor interpretación para cada uno...
Dónde vas a poner el tuyo? Yo encima de la puerta que da paso a los recuerdos, tal vez cada vez que acceda a rememorar los olvidos, se me espabilará la frente, sin arrugas y esbelta, a ver si aprendo a jugar partidas de póquer sin cartas donde yo apueste y el de enfrente juegue...

6 comentarios:

Robert dijo...

No queremos ser replicantes de aquello que soñamos ser, de las películas de las que conocemos todos los diálogos.
Las películas son sólo ilusiones de realidad.

Zara dijo...

Ains, los recuerdos... cabrones
a veces son el mayor peso y a veces el mayor alivio.

Nebroa dijo...

Cierto es Robert, que la pelicula inventada, ahora pasado el tiempo, no es real, pero no deja de ser curioso que dos vivan un mismo encuentro y que, pasado el tiempo, ambos, mentalmente, imaginen variaciones de aquel y se recreen en lo que fue y lo que podía haber sido.

Zara... polaridad, como en tantas y tantas otras cosas. Mua

Robert dijo...

Zara:
A veces son el mayor peso y a veces el mayor alivio. En muy buena medida condicionada por nuestra actitud, positiva-optimista o negativa-pesimista.
Alejarse de la realidad no es tan malo si esto nos ayuda a comprenderla. ¿Qué tiene de malo el juego?, somos el único animal que sigue haciéndolo de adulto.

hijoeputa dijo...

Hay que aprender a jugar las cartas en el momento. El dinero ganado en una partida imaginada no sirve para comprar en el super y los besos que no se robaron solo encienden los fuegos de nuestra imaginación, y puede que de nuestro cuerpo, pero no es lo mismo, no? Tengo que grabarme esto a fuego en alguna parte para recordarlo la próxima vez.

Nebroa dijo...

Dime dónde te lo grabas hijodeputa, pa ver si me convence y hago lo mismo