martes, 14 de septiembre de 2010

Un todo transparente, o casi

Tomábamos café, y hablábamos de libros, lágrimas, amores y desamores, nos contábamos procesos escritos, que todos somos iguales, que el precio que hay que pagar por llenarse el alma de besos es tan alto que no quiere volver a tener dinero para cubrir gastos...
Hablábamos, con la confianza que da el tiempo, las palabras, los lazos, los planes, los silencios, los cafés, las carencias, las ausencias y las carcajadas...
Yo me siento cómoda en su presencia, hago y digo lo primero que se me pasa por la cabeza, no hay filtros, ni embudos, tal y como viene, desemboca encima de la barra que nos esté aguantando...

(...) Yo leo libros de psicología, crecimiento personal y del otro, del camino individual, de todo ese rollo de la mente, que me ayudan a aprender, a crecer, a evolucionar y a avanzar... Da igual mis razones, ella las sabe de sobra, aburrida quizá de oírme entonar canciones que huelen a personalidad, carácter, actitud, hábitos, desenlaces vitales, lo que me llena, me interesa, me empuja y me motiva...

Habló de alguien que ha empezado a leer uno de esos a los que yo le doy credibilidad, y me transmitió el comentario que le hizo al enterarse... Libros de esos que no te hacen falta si estás "bien"...

(...) Sé la importancia que le doy a los comentarios pequeños, sé que paso por encima de ellos, que me quedo con el todo y no me paro demasiado en ínfimos matices pasajeros. Pero volví a pensar en lo difícil que es ser entendido, o mejor dicho compartido. Sé que aun cuando todo indique que te entienden, te comprenden y hasta comparten lo que dices, hay un punto de falsedad y mentira, de sí pero no, de vale pero no me convences, de todo está bien si te pasa a ti y no a mí... Y me parece perfecto, normal, habitual y frecuente, real y verdadero que cada uno piense como le venga en gana, lo que me hace sentir incómoda no es la diferencia de pareceres, la incomodidad y lejanía vienen cuando veo tapaderas, palabras que cubren y tapan ideas distintas, vivir creyendo una cosa y enterarte de que es otra. La comunicación a medias.
Me gustan las relaciones transparentes, abiertas, directas, reales, el todo, un completo. Con luz. Investigando las oscuridades para arrastrarlas al conocimiento, tú eres tú y yo soy yo. Siempre distintas y diversas. Pero me gusta ser consciente de todas esas diferencias y divergencias... Si no, no sé lo que tengo en realidad, si compañía por otras ausencias, o cercanía libre y decidida.

4 comentarios:

Robert dijo...

En una buena relación de pareja la sinceridad no es suficiente, pero es imprescindible.

Nebroa dijo...

En este caso en concreto no es una relación sentimental, es de amistad, pero creo que más aun en estos casos la sinceridad es el ingrediente básico. Al fin y al cabo podría y debería, a mi parecer, serlo en todos los lazos que se establecen. Por qué querríamos que fuese de otra manera? Mostrar algo que no somos para agradar? A quién? Al otro? No le veo la ganancia en ningún sitio...
Tú me entiendes

Robert dijo...

Llevado al extremo, el problema del mundo no es más que un problema de relación, de convivencia entre individuos.
Leí hace un tiempo un libro sobre el tema, pero tú señalas la esencia, la sinceridad.

Nebroa dijo...

Hoy he vuelto a palpar lo que dices. Lo de relacionarse, lo difícil, o complicado... o más bien que al tener tantos flecos no deja de ser trabajoso llegar a buen término.
En el libro 'conversaciones con dios' se habla, entre millones de cosas, acerca de qué sería del mundo si todas las transacciones económicas quedasen al descubierto. Si no hubiese ningún dato oculto, lo que cobras, lo que percibo, lo que se da bajo mano, lo que cuestan realmente las cosas, lo que se le suma... Hablaba del inmenso avance que experimentaría la humanidad...
Y llevado a esto que hablamos, qué sería de nosotros si cada uno pudiésemos, libremente, mostrar quiénes somos, lo que pensamos, lo peor de nosotros mismos, lo que más juzgamos... al de enfrente? Crees que avanzaríamos irremediablemnte? Yo sí! :D