viernes, 17 de septiembre de 2010

Soy relámpago

LLueve... y de repente me apetece cruzar el espacio a toda velocidad, correr hacia el mañana, al quince de enero, al tres de marzo, atravesar el tiempo, subirme en una nave espacial que me transporte allí, al lugar que desconozco, que me invento, que me cuestiono... Volver la cabeza, mirar al sur y saber qué pasó...
Llueve y cierro los ojos, y respiro las gotas, y la hierba, y me trago todo el agua de golpe, a embestidas, a empujones. Saber si viniste aquel día, si seré quien espero, si recordaré algún beso, si tendré un abrazo esperándome en el suelo.
Se me arremolinan los deseos, inquieta, ansiosa, esperanzada... queriendo correr hasta encontrarme del todo, de lleno, de golpe. Dar marcha atrás y volver a empezar, viviendo todo igual, que no quiero cambiarlo, sólo vivirlo de nuevo.
Aspirar, respirar, absorber, lamerte por dentro...
Y deja de llover, y abro los ojos, retomo el tiempo y descanso la mandíbula encajada a través del tiempo. Estoy sentada, no hay nada delante, ni ilusiones ni añoranzas. Sólo tengo el hoy, el ahora, vestido de ese gris clarito que te alivia los huesos.
El vuelo me ha traído silencio...

2 comentarios:

Robert dijo...

Los relámpagos son intensos pero breves. Comparado con la luz del rayo todo es gris, pero el arcoíris aparece tras la tormenta.

Nebroa dijo...

Sí, verdad? Repíteme que sí