lunes, 20 de septiembre de 2010

Sácame a bailar


Está sonando Bruce, canta el Tunnel para mí, aquí mismo, un lunes de septiembre en el que, de repente, apenas acierto a imaginar un futuro que consiga ponerme unas alas justo pegaditas a la coronilla para obligarme a volar. Yo qué sé, lo mismo me las robó el domingo con la fantástica idea de no volver a tener tardes solitarias, tristes, deprimentes y aburridas. Y oye, si es para eso, pues que se las quede, que ya me inventaré la manera de fabricarme otras de papel, porque así son todas las alas que me he ido colocando en la espalda desde que era pequeñita... Sí, increiblemente, con lo grande que soy, a lo ancho, una vez fui pequeñita, y creía en las hadas, en los amigos invisibles y en la maravillosa vida que un día alcanzaría y jamás soltaría...
En fin, que eso, que es lunes, que esta mañana se me pusieron a bailar los pelos al escuchar cuentos con resaca, y que ha habido sonrisas por historias que no me pertenecen. Que aquí tengo a las ausencias, al ladito del teclado, y se me va de vez en cuando la mirada a un móvil silencioso que no deja de mirar para otro lado cuando le clavo la vista en los ojos. Y que acabo de dibujar 3 líneas que serán una cafetería donde seguramente nunca vaya a tomarme un gin tonic con hielo pequeño...
Uff... siete millones de ideas volando a la misma velocidad con la que caen al vacío...

Y sólo logra sacudirme una, ya ves la tontería... bailar un tango, con mi nuca en tus manos, el cuello erguido, los hombros hacia atrás, comerme la vida con los labios, la mirada clavándote en la pared del pasillo, y pegarme a tu costado, y estrujarte la espalda, y rozarte con la lengua las ganas que se te esconden... para que nunca dejes de querer sacarme a bailar...

2 comentarios:

Robert dijo...

Cuando dejamos de creer en hadas, en la magia, y descubrimos que no existen mundos fantásticos a los que un día llegaremos, deberíamos tener ya la inteligencia que nos hiciera comprender la paz interior de la que nos hablan algunos filósofos, psicólogos y místicos. Por ejemplo, Borja Vilaseca: “Lo que en realidad buscamos es sentirnos en paz y ser felices. Pero la propia inercia de la búsqueda nos pierde en un laberinto sin salida. Nosotros somos lo que andamos buscando. Sólo hemos de detenernos, respirar y conectar de nuevo con nuestro corazón, donde se encuentra toda la energía que necesitamos…”
Si fuera algo tan sencillo como lo describen, no haría falta darle tantas vueltas.

Nebroa dijo...

Sería lo ideal. Y además tan convencida estoy de ello que creo que habrá nuevas generaciones en las que ésto ocurra, así, naturalmente. De un lado al otro, de la niñez a la madurez, aprovechando una vida que ahora, por desconocimientos, se nos escapa de las manos la mayoría de las veces... Crees que nuestro trabajo aquí, ahora, servirá para eso Robert?