jueves, 9 de septiembre de 2010

Polaridades

Podría escribir sobre 'qué cosa más fea', con lámpara último modelo en expresión sexual, o podría escribir sobre lo libre que me he sentido al subir al castillo de la aldea esta tarde.
Podría transcribir varias de las frases que habéis ido dejando en muchos rincones de por aquí de las que han rozado el centro, o hablar de cómo me mantengo en el presente para no volver locas a todas las anas que me habitan.
Podría poner las fotos donde más me gusto, obviando que la mayoría de las veces me ocurre lo contrario, o contar que he descubierto que me quedan muchos más miedos de los que creía.
Podría relatar lo que mis sobrinas me cuentan cuando me miran... y me llenan de risas, carcajadas y descojones, o podría soltar mi última lección, esa que habla de que los acontecimientos de fuera son la ocasión que escogemos para dañarnos o elevarnos, pero no la causa...
Pero es que o no tengo ganas de nada o me voy al otro extremo. Así. Todo dentro, en un lado del péndulo que roza el suelo o encastrada en la otra punta que acabo de ver enganchada a la luna...

2 comentarios:

Robert dijo...

Estoy convencido de que tu honestidad, y tu capacidad de observación harán que recuperes la calma más fácilmenten que otras personas, pero supongo que esto no sirve de nada, cada uno vive su dolor, y las comparaciones no ayudan.
Quizá sería más cómodo, observar menos, y engañarnos algo a nosotros mismos, pero no podemos ir contra nuestra naturaleza.

Nebroa dijo...

Efectivamente, creo que ya no sé darme la vuelta engañándome, ni siquiera unas pocas veces. Me pillo enseguida
Mua. Grande