martes, 7 de septiembre de 2010

Decidiendo

Voy descubriéndome de nuevo, eso lo saben las hadas, que si ahora sé que me tiene que atraer fisicamente alguien para besar con el alma abierta, o si he entendido que me gusta el sexo supremo y sublime y no me conformo con el de menos empeño. También que no hay que mostrarlo todo con las páginas abiertas a todos los lectores del mundo mundanal, que siempre debe haber una parte íntima, un espacio sólo mío, en el que poder bucear y descubrirme. Que me gusta investigar al otro y dejar que me investigue. Que quiero ser transparente, y decir y soltar las cadenas que más me retienen. Sin trampas. Relaciones sinceras, en las que pido y me dan, en las que me piden y doy. Y en las que si no me dan no me quiero quedar...
Voy descubriéndome. Y voy sabiendo que si no siento lo que quiero y lo que sé que puedo sentir, aparto las escenas de besos, abrazos y caricias... O resumiéndolo en bonito, lo de preferir la soledad a la compañía sin intensidad. El estar por estar no me llega, no me llena, no me hincha ni me motiva en extremo. Si la chispa no crece, para qué ir contra corriente. Si el imán no se activa, para qué seguir forzando una meta. Hay apegos difíciles de soltar, las partes blancas desaparecerán, y sé que las echaré de menos, pero que el trasfondo es otro si me miro de frente... Y aunque no sé si me equivoco o acierto, de esto se trata en la vida supongo, decidir a cada instante aunque nada nos asegure que no estamos errando...

4 comentarios:

guille dijo...

No estas errando.

Lo que dices esta basado en una logica aplastante.

Robert dijo...

A veces la persona que atrae, pero desde el primer instante no despierta ese no sé qué, esa chispa, podría ser esa persona buscada. Quizá se podría empezar a construir el amor sin la base del enamoramiento, pero si el amor no llega, empieza el hastío. Como bien dices, es cuestión de decidir, ¿esperar?, ¿cuanto tiempo?.

En tu respuesta a mi comentario del anterior post me preguntas si te entendía cuando hablas de no cerrar puertas, de desear, pero no necesitar desear. Podríamos empezar a darle vueltas al deseo, al miedo a la incertidumbre, etc. Pero quizá lo más práctico sea aceptar el deseo, la incertidumbre, y al miedo mirarlo de frente o de reojo, pero sin ocultarlo.

Robert dijo...

Al dar demasiadas vueltas al segundo párrafo del anterior comentario, no he hecho más que enmarañar algo que tú habías descrito limpia y claramente. Se acepta el deseo, habrá un movimiento en ése sentido, pero no a cualquier precio, no si no va acompañado de más, muchos más.

Nebroa dijo...

guille, no creo que tú tengas la certeza de que no estoy errando . Ni siquiera yo, es el tiempo y lo que vendrá lo que afirmará una u otra cosa, no? la lógica? qué es eso?

Al final Robert, no sé dónde te pregunté lo del amor sin enamoramiento previo... No sé si eso ocurre, cuánto tiempo hay que concedernos? Por qué ponernos límites? Cuándo dices Oh, vale, ya sé que no sentiré pasión desbordada? Yo no tengo ni idea, francamente. Y nunca he vivido una relación que no empezase con el flechazo, con la hostia en el corazón, con las mariposas en el estómago. Así que soy inexperta, impaciente y exigente. Me declaro 'culpable'...