domingo, 5 de septiembre de 2010

Antes de llegar allí

Viene de lejos a preguntarme qué haré con ella, si la que existe seguirá siendo o si voy a decidir cambiarla...
Soy yo, cuando tenga más años, con más arrugas en el pliegue de los labios y más besos doblados en el alma...
Se asoma curioseando su pasado, qué le estoy haciendo a sus noches, en qué voy a convertirlas. Si dejaré de fumar para concederle más días o si el deporte abrirá sus arterias, venas y demás enredos color carmín. Dice que está bien, tranquila, en calma, sin sobresaltos ni penas, incluso sin ilusiones ni metas.
Que sólo cuenta los lamentos vividos cuando se cruza con el de enfrente, que dejó de sentirlos como propios porque sabe que yo me estoy llevando todo el rosario de cuentas pendientes, que dejó de soñar con imposibles porque yo me encargué de cargármelos. Que todo bien, que todo le vale, que no es el lugar en el que quiso aterrizar pero que no es tan frío el aeropuerto tal y como yo se lo contaba.
Y cuando está a punto de marcharse, mira atrás, como peinando el costado izquierdo de mi propio hombro, y me cuenta que se aburre. Que echa de menos aquel terremoto que se encargaba de mover las anclas. Aquel vendaval. La espiral de sentimientos acordes con la música que llevábamos dentro.
Que echa de menos el amor

6 comentarios:

Robert dijo...

Opino que todo cambia, y que cada edad tiene sus prioridades.

Robert dijo...

Leo mi comentario y lo veo frío y poco reconfortante. Lo que quería decir es que a tu dolor de hoy, no le sumes el hipotético dolor de mañana.

Verónica dijo...

Es extraño ese intentar verse en el mañana. Yo lo hago en exceso. A veces, me relaja lo que imagino. Otras, en cambio, me desmorono con lo que creo ver. Cuando eso sucede, vuelvo la vista atrás y pienso que, si hoy estoy mucho mejor que ayer, seguro que mañana estaré mucho mejor de lo que estoy hoy.

Un beso

Robert dijo...

Espero que en la vejez, la experiencia nos haya enseñado a aceptar el resultado de las batallas: las ganadas, las perdidas, y las no emprendidas.

Tordon dijo...

Leñe, Nebraska, la noto a usted muy inspirada en sus paseos por la orilla.

Besotes, rubia.

Nebroa dijo...

Robert, tiendo a padecer esa rara enfermedad... Traer al presente llas penas sentidas en el pasado y para machacarme más aun, también las que me invento que sucederán... Aunque también sé que puedo curarme

Verónica, cierto que utilizo el mismo 'truco', mirar con cierta objetividad lo que era y lo que he llegado a ser. Y sí, con esos datos, la experiencia indica que estaré mejor... Gracias por venir

Tordon! Me paso el día inspirando, será por eso :s