lunes, 16 de agosto de 2010

Se acabó el aire que os unía en el horizonte, ya no quedaron cenizas que avivar ni paracaídas desde donde soltarse... Se derritió la miel que os cubría, el aceite por el que resbalabais y las flores que deshohabais... ya no quedan canciones compartidas, ni guitarras sonando por la noche, ni kilómetros que arrancarle a los caminos...
Y sin embargo, aun os asusta inventar un nuevo beso compartiendo lenguas y saliva, teméis que el agua resbale fingiendo ser miel y que llueva sobre vuestros sombreros caídos... Teméis que esta vez la razón haya vencido a la emoción sin preguntaros a vosotros primero


2 comentarios:

Zarzal dijo...

El amor es una espiral de sensaciones, y cuando salimos de ella nos sentimos mareados, sin saber a dónde mirar, ni dónde pisar. Si encontramos un nuevo camino que nos lleve a ella, lo miramos con miedo, temiendo volver a girar como peonzas, para acabar otra vez en el suelo. No, el amor no es para los cobardes.

Nebroa dijo...

Desdeluego que no Zarzal... Definitivamente no. Y yo, yo ya no sé si soy valiente o una cobarde condenada a la incógnita perenne