martes, 24 de agosto de 2010

No, no merece la pena decirle nada... Que su actitud provocó mi cambio, que su silencio desgastó tanto mi apéndice de lágrimas que resurgió la risa de entre los muertos. Que su lejanía acercó mis latidos, ni que su indiferencia despertó al diferente corazón que anidaba tras mi lengua. No necesita saber que su guitarra desafinó la tristeza enjaulada, ni que sus migajas hicieron partir a todos los vagabundos que habitaban en mis pies descalzos... A él no le sirve de nada, aunque yo tenga que venir a contarlo a un folio en blanco donde suena, en cada segundo, el disparo que da rienda suelta a mis sentidos...

3 comentarios:

silvo dijo...

Ël parece impasible y tú todo sentimiento, habla la música y quien la crea es consciente aunque no sepa a quien, besos Nebroa

CM dijo...

Claro que no merece la pena, nunca la mereció... pero sabes lo mejor? que durante un tiempo no lo sabías, pero ahora SI y nada ni nadie puede venir a derribar eso. TQ.

Robert dijo...

Si tenías que contarlo a un folio en blanco y colgarlo en el blog, ya está hecho.
Sentimientos y razón, en armonía, curan esas heridas.