miércoles, 25 de agosto de 2010

Mi mente huracanada

Es inmensa, infinita, cabe de todo y es ese todo capaz de aplastarme. Rumiar lo llaman. Dejar que una idea actúe como el agua en las orillas, bañándolo todo, llenándolo todo, asolando, gastando, maltratando... Así es la mente que a veces me acoge, el filtro menudo que no deja pasar nada de luz. Una idea inunda los sentidos, la calma, la paz y el sosiego. Y aunque en algún otro lado del espacio haya otras ideas más concretas, libres y beneficiosas para los pulmones, se han perdido, escondido o han sido absorbidas por las otras... Dice una metáfora de lo que ahora estudio y aplico que son pasajeras en el tiempo, las ideas y los pensamientos siempre están, alrededor, detrás, delante y debajo. Están siempre. Soy yo la encargada de, aun escuchándolas, no perder el ritmo, el norte, la dirección y el sentido... La mayoría de las veces apunto maneras y consigo no soltar el volante, mi coche sigue en marcha y cabalgo hacia lo planeado. Otras se me apagan los brazos, las manos y las ganas... Me dejo absorber. Vencida.

3 comentarios:

Lacalledelrecuerdo dijo...

Déjate llevar, sin más...

Robert dijo...

Según me dices en el post de ayer sigo contándote cosas. Las palabras de aquel discurso vienen de haber picoteado filosofía variada. Algo más en profundidad de Ernst Tugensdhat y el místico indio Jiddu Krishnamurti.

No voy a soltar otro discurso. Sólo diré que los niños, hasta los siete-ocho años no disciernen la palabra y aquello que define esa palabra. Es decir a un niño es inútil decirle que no existen los monstruos, las brujas, etc.; las palabras que los definen dimanan de la materialidad.

Pare ser que hasta los once años no tenemos por inmaterial el pensamiento. Y finalmente como adultos no resulta tarea fácil analizar la mente desde la mente. Algunos libros y artículos pueden ayudar a conseguirlo.

Te repito y amplío la frase de ayer:
El humor es el mejor puente entre el sentimiento y la razón. Y a ti te sobra humor y corazón para apaciguar a la razón.

Daeddalus dijo...

No, no estás vencida. Estás viva, que no es lo mismo.