lunes, 26 de julio de 2010

Y cuando crees que todo está bien por dentro, que estás en calma, vuelven a aparecer los fantasmas... Transparentes, invisibles, con grandes bolas de hierro en los tobillos, suenan, hablan, susurran y luego gritan. Y tú te miras al espejo queriendo recuperar lo recien adquirido... Son ellos el espejismo o tú te has convertido en polvo de acero? eras fuerte, y parecías potente. Y de repente eres sombría y pareces tan débil...
La noche, y la oscuridad, la maldita madrugada que te encierra en el infierno. Qué tienen las noches que todo lo olvidan? que nada las vence? que lo llenan todo de lágrimas?
Empieza a amanecer de nuevo, quizá sólo se trate de esperar el nuevo amanecer, que siempre vuelve, que siempre regresa. Sí, como la luna... Y vuelta a empezar


Aquí me regalaron esta canción y se convirtió en compañera del viaje...


2 comentarios:

Robert dijo...

Si has leído la charla, puedo decirte:
El “yo” no existe; no hay daño posible. Siéntelo, intúyelo; no lo pienses.

Consejos doy, para mi no tengo.

Lorena Chavarría dijo...

identificada con tu escrito al 100% y en esas noches ni el sueño vence la fuerza de los fantasmas....

un abrazo