miércoles, 7 de julio de 2010

Se abrió la mente, la guié hacia el destino que nunca imaginé alcanzar, yo veía dragones, fuegos artificiales y rayos de sol intensos... no llegué allí, porque ese allí no existe, no es real, así que llegué a un camino alternativo que tiene menos de alternativo que ninguna de las cosas alternativas que me haya inventado en toda la vida... Se fueron poniendo en fila los pensamientos, las ideas que no apoyaban los pies en el suelo, las que dejaron a la razón en la primera esquina y crecieron sin riendas. Presté atención a todas las demás cosas que yo misma era, no sólo miré al lugar donde la niña rubia lloraba... empecé a jugar con el presente, con la verdad, con lo único que hay. Bajé del pedestal para subirme al peldaño adecuado, dejé de imaginar espejos en todos los ojos de los demás y amplié el horizonte que daba forma a mis gafas. Miré más allá de mis ideas, entendí mis emociones y empecé a amar lo que me mueve. La vida se convirtió en lo que siempre había sido, pero yo supe limpiar el filtro, abrir el embudo y mirar sin pestañas. Le metí peso a lo agradable, guié mis cualidades a mejor puerto y dejé de inundarlas de quejas nocturnas y oscuras. No maté nada de lo que soy, pero lo que no me gusta murió cuando facilité el parto de lo demás. Soy un extremo y otro, puedo ser blanca y negra, no escogí sólo una parte, me quedé con todas. Muchos años arrastrándome para poder levantarme y empezar a danzar...

1 comentario:

Rizar el rizo dijo...

Estas entradas en las que reflexionas sobre el coraje que hemos de tener para vivir, de veras que consiguen transmitírmelo. Son súper motivantes en serio. Empezaste a disfrutar